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domingo, agosto 07, 2022

"Inteligencia", nuestra modesta aportación al 20 aniversario del CNI


 "Inteligencia" es una ficción teatral (cualquier parecido con personas vivas o muertas es pura coincidencia) que pretende, humildemente, introducirse en el llamado mundo de los "servicios secretos", sin ánimo exhaustivo ni pontificador. Este año se conmemora la fundación en su actual formato del Centro de Inteligencia Nacional y nosotros, a nuestra manera, nos apuntamos a la celebración.

Tras “Anomia”, coproducción con el Centro Dramático Nacional, estrenada hace diez años en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero y candidata a los Premios Max en la categoría de Mejor Autoría Teatral, nos sumergimos en esta nueva obra protagonizada por María Luisa Borruel y Quino Díez, escrita y dirigida por Eugenio Amaya en la que la actualidad se convierte en materia teatral...al igual que sucedió con "Anomia" hace casi exactamente una década. Material escénico inédito en nuestro panorama teatral...de momento.

foto de Mai Saki. "Anomia" en el CDN. Quino Díez y María Luisa Borruel

El mundo de los servicios de inteligencia ha sido ampliamente tratado en la literatura, el cine y las series de televisión. Los lectores y espectadores de nuestro país tienen una visión extensa del funcionamiento del espionaje internacional y de las agencias de inteligencia de países como el Reino Unido, Francia, Estados Unidos, entre otros, pero son escasísimas las recreaciones del funcionamiento de nuestro propio aparato de inteligencia. Es por tanto, la intención de nuestro “Proyecto Inteligencia” contribuir desde la ficción teatral, a descubrir y reflexionar sobre una de las estructuras del Estado más importantes y de mayor impacto en la vida ciudadana aunque su funcionamiento sea poco conocido y la labor de sus funcionarios y funcionarias no disponga del reconocimiento que merecen.


Duelo interpretativo protagonizado por dos baluartes del teatro extremeño, María Luisa y Quino, que ya han demostrado su excelente química en el escenario con "Anomia", "Coriolano" (ambos fueron candidatos a los Premios Max en las categorías Mejor actriz/actor de reparto) y "En Familia". Arrancamos los ensayos suavemente, sin prisas, sin ir a buscar el resultado presos de la ansiedad. Hay que permitir que las palabras se asienten, que nada "suene a texto", que la investigación realizada no bloquee la imaginación ni atenace la búsqueda de los personajes. Abrir la puerta al inconsciente para que, cuando aparezca, nos sorprenda a todos. Son seres humanos insertos en un mundo que, a la gran mayoría, nos es desconocido, pero para eso está Internet y la documentación literaria generada por estudiosos de los servicios de inteligencia, por ex miembros del Centro e incluso por agentes en activo que publican con seudónimo. La clave está en los detalles, menos espectaculares que los titulares de prensa, pero tremendamente reveladores.


En Aran Dramática, para bien o para mal, somos adictos al riesgo. Lo difícil nos entusiasma. Confiamos en el público, en su sensibilidad, su sentido de la curiosidad, su desinteresado afán de pasar un buen rato cuando se apagan las luces del patio de butacas. Nosotros jugamos y los espectadores, también...pero hay que resultar "creíbles" en escena y no dar gato por liebre. En el caso de "Inteligencia", doblamos la apuesta. Al autor-director le tiemblan las piernas, pero cuando surge, resplandeciente, el talento y la entrega de los intérpretes, vuelve la tranquilidad y uno se zambulle en el proceso creativo con confianza y renovados bríos. 


Decía John Le Carré que “Hay interrogatorios que no son interrogatorios, sino la comunión entre dos almas doloridas...” En "Inteligencia" hay una situación única, un interrogatorio. Los protagonistas son profesionales del Centro con larga y eficaz trayectoria a sus espaldas, colegas y amigos, pero los vínculos de amistad no son relevantes cuando se trata de desenmascarar una traición. No olvidemos que es teatro, y, en teatro, lo fundamental es entretener y no aburrir. Están los mimbres para que así sea. Reanudaremos pronto los ensayos y confiamos en que el espectáculo encuentre su público una vez estrenado. Confiamos en ello. Os mantendremos informados e informadas.



Eugenio Amaya 

Aran Dramática

viernes, agosto 15, 2014

Tras el estreno de "Coriolano"



Por fin llegó el parto. Hemos aterrizado en el Teatro Romano, santuario del Festival de Teatro Clásico de Mérida, con nuestra propuesta "Coriolano" de Shakespeare, magníficamente versionada por Fermín Cabal. El reto era tremendamente arriesgado. No se trataba de colocar un entarimado en el centro del escenario, arropado con dos enormes torres de altavoces a cada lado de la que se desprende un sonido atronador y uniforme, y fingir que el monumento no existe. Cada vez que Aran Dramática ha pisado el escenario del Romano se ha propuesto jugar como niños con las peculiares características del marco incomparable. Esto constituye un desafío y, cuando por lógicas necesidades de programación, dispones de dos días y tres noches para montar todo el chiringuito, te sitúas en el filo de la navaja. 

Nuestros ensayos en el IFEME de Mérida nos prepararon para que los actores empezaran a acostumbrarse a las dimensiones del escenario real, pero otra cosa es cuando llegas ahí, lo pisas y te encuentras con la orchestra de verdad, con la estupenda escalera del diseño de Claudio Martín y la realización de Talleres El Molino, con los hombros a cada extremo del escenario de diez metros cada uno. El objetivo es hacer tuyo el espacio, fluir, hacer crecer la intensidad de las interpretaciones, armonizar las transiciones entre escena y escena para que el ritmo narrativo no se detenga, conseguir la atmósfera lumínica y sonora que nos proponíamos...y llegar al estreno de la mejor manera posible.

Y surgen los imponderables, ese regalito (los duendes) a los que quienes nos dedicamos a este noble oficio, tememos como a la peste. El ensayo general se convierte en una pesadilla. Momentos de angustia cuando surgen los "problemas del directo" y, entre todos, el paciente y admirable diseñador de iluminación Kiko Planas, el excelente diseñador de sonido, Koke Rodríguez y el director técnico Javi Mata que nunca pierde los nervios, intentan poner orden en el caos. Agradecimientos al personal técnico del Festival que arrimó el hombro como el que más, codo con codo con nuestros técnicos-diseñadores. 

Llegamos a la noche del estreno. Gran expectación. Seguimos ensayando escenas para adaptarlas al espacio ante la mirada atenta de los turistas que visitan el monumento. El gran Antonio Gil y sus entregados plebeyos, miembros de la Asociación Emerita Antiqua, el estoico Jon Bermúdez y sus fieros soldados romanos y volscos de la mencionada Asociación, los actores implicados en las escenas grupales, repasan una y otra vez los movimientos en el espacio, el timing de entradas y salidas, los matices interpretativos, las coreografías de lucha y protesta plebeya...El abnegado ayudante de dirección, Jorge Moraga, reparte notas a los actores y, en camerinos, el equipo de sastrería (Luisi y Lali), liderados por la estupenda diseñadora de vestuario, Cecilia Molano, rematan frenéticamente los últimos detalles. Pepa Casado, responsable de caracterización y maquillaje, y su equipo, Isa y Pili, trabajan contra reloj porque los actores tienen que atender a las necesidades del equipo de dirección y esto retrasa el proceso. El escenógrafo Claudio Martín y los responsables de Escenografías El Molino trabajan simultáneamente, sin estorbar a los demás, para dar los últimos toques al espacio escénico. Manuela Vázquez, la brillante productora ejecutiva y su fiel y eficaz escudero, Mercedes Barrientos, atienden a una inmensidad de necesidades de todo tipo. Nos avisan que van a dar entrada al público. Alea jacta est. 



Lo sacamos adelante. Todo el mundo echa el resto. Los actores se crecen ante el público, los miembros de Emerita Antiqua lo dejan todo en el escenario, la historia avanza, el público aplaude tras cada escena...hemos salido airosos. 

El desafío era enorme. Hemos querido rendir un homenaje al Teatro Romano y el marco incomparable ha sido benigno con nosotros. Gracias a todo el equipo de "Coriolano". Me siento orgulloso de todos y cada uno de vosotros.

Eugenio Amaya