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viernes, octubre 07, 2022

45 Festival Internacional de Teatro de Badajoz

Del  viernes, 14 de octubre, al jueves, 27 del mismo mes, se celebra en el Teatro López de Ayala, la cuarenta y cinco edición del Festival Internacional de Teatro de Badajoz.


"Raven", de Still Hungry (Alemania)

Cuarenta y cinco años de presencia permanente en la programación teatral de una ciudad de más de ciento cincuenta mil habitantes de diverso pelaje y variadas inquietudes. El Festival siempre ha tenido como objetivo conectar con el público y ofrecer calidad en sus múltiples facetas, así de simple y resumiendo. Esta vez, el López de Ayala estrena una nueva dirección, Ángel Luis López (Willy, para los más cercanos) que sucede a Miguel Murillo que enalteció el cargo durante 26 años. Transición fluida y siempre con el ánimo de aquilatar lo conseguido que no ha sido poco. Seguir creciendo, explorando, haciendo los deberes, adaptándose a los contratiempos, en definitiva contribuir a la dinamización cultural de la metrópoli transfronteriza más importante del suroeste español. En este contexto celebra el Festival Internacional de Teatro de Badajoz su 45 cumpleaños.


No se preocupen, no voy a soltar un rollo desmenuzando la programación. La pueden consultar pinchando en la enumeración que incluiré más adelante. Sencillamente, he de decir que los espectáculos seleccionados a lo largo de meses en estrecha colaboración con Willy y con el apoyo de gestión administrativa de Miguel Ángel Jaraíz (gerente del teatro), así como la entusiasta complicidad de todo el equipo del López de Ayala y de Aran Dramática, reflejan una manera, y perdonen la cursilada, de "sentir" las artes escénicas. Ni mejor ni peor que la de los demás. Las charlas con Willy en su despacho o en la terraza adyacente al teatro, sirvieron para aclarar conceptos, deleitarnos en la asunción de riesgos teniendo muy claro que el Festival, patrocinado por la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Extremadura, es un evento financiado con el dinero de los ciudadanos a los que no se les puede dar gato por liebre. Sentido de la responsabilidad. Y ganas de disfrutar y compartir con los espectadores potenciales, el placer del descubrimiento del talento ajeno. 


Las artes escénicas, cuando hay búsqueda de la excelencia, rigor, profesionalidad (en el mejor sentido del término), sensibilidad estética y de la otra, capacidad de emocionar, sorprender, deslumbrar, provocar la reflexión y divertir, en vivo y en directo, siguen sin tener parangón. De momento, no hay nada que se les acerque, como bien saben aquellos que han experimentado desde el patio de butacas la fascinación por el "aquí y ahora".  Vengan, exploren y disfruten del regalo de lo auténtico. Feliz 45 cumpleaños, Festival Internacional de Teatro de Badajoz y aquí va la programación: pinchen en los enlaces y, si se animan, compren abonos y/o entradas en la taquilla del teatro y en la web del Teatro.

Jerusalem, Poi, Las hermanas de Manolete, La Infamia, Una vez una casa, Prime, el cristal y la hiena, Raven, Cabezas de cartel, Falamos? Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra, La caminata de los elefantes, Espejismo-Metamorfosis de una cucharilla, Petróleo, Ovidia y Cluster.

Eugenio Amaya

Dirección Artística

Festival Internacional de Teatro de Badajoz

Aran Dramática



sábado, mayo 29, 2021

El Museo de la Mujer: la historia de los malos tratos a las mujeres

 


Ya a finales de la década de los 90, la epidemia de malos tratos a la mujer y asesinatos de mujeres a manos de parejas y ex-parejas, se extendía por el territorio nacional como una mancha vergonzante que nos espeluznaba a todos y todas. Sobre todo, surgió la necesidad de reflexionar sobre las causas históricas, sociales y culturales de esa impunidad violenta que convertía a la mujer en objeto de odio y venganza. Decidimos que el lenguaje teatral podría pronunciarse al respecto de alguna manera y así surgió la idea de "El Museo de la Mujer". Teatro militante con influencias brechtianas, a la antigua usanza.

Nos sumergimos en una intensa labor de investigación, tanto bibliográfica como a través de entrevistas con víctimas de malos tratos y con una abogada de mujeres maltratadas, Silvana González-Espada, asesorándonos generosa y diligentemente a lo largo de todo el proceso de creación facilitándonos documentación y contactos. Descargamos gran parte del material en manos de Miguel Murillo que volvió a colaborar con nosotros escribiendo escenas que seguían la trayectoria de una mujer maltratada desde que presenta denuncia hasta que recala en un Centro de Acogida pasando por un juicio kafkiano en la que la protagonista no era capaz de discernir si había salido ganando o perdiendo. Al final, su ex pareja la viola y la mata...Todo basado en testimonios reales y visitas a los lugares que escenificaríamos a continuación.


La bibliografía nos dotó de un amplio arsenal que hurgaba en el refranero español, los chistes machistas, los acontecimientos históricos, las bases jurídicas de la discriminación contra la mujer, los sistemas educativos que la relegaban a una vida de sumisión y las aportaciones misóginas de algunos de los grandes pensadores de la civilización occidental, factores que junto a la Biblia y la cultura de la imagen, contribuían a degradar a la mujer y justificar su permanente estado de subordinación. Por ejemplo, en "Historias de las Mujeres: Una Historia Propia" de Bonnie S. Anderson y Judith P. Zinsser, nos encontrábamos perlas como: "Bajo el Código Civil Napoleónico de 1804, a las mujeres casadas se las equiparaba a los niños, los locos y los criminales como incompetentes legales...Como cabeza de la casa, el marido adquiría todos los poderes legales tradicionales del hombre casado sobre su esposa...él solo podía decidir el lugar de residencia del matrimonio, si ella podía heredar, trabajar, adquirir propiedad, otorgar dinero, ser testigo en un caso criminal o recibir documentos oficiales."

El objetivo dramatúrgico era entrelazar la peripecia de la mujer maltratada con escenas extraídas de la ingente documentación histórica y filosófica. Convertir en teatro una reflexión sobre lo leído, sin ánimo de resultar exhaustivo ni excesivamente didáctico. El reto era ofrecer al público un punto de vista que le ayudara a dotarlo de perspectiva sobre el fenómeno de los malos tratos situándolo, como hemos dicho, en su contexto histórico, social y cultural.

El reparto lo configuraron Memé Tabares, Ana Trinidad, Beli Cienfuegos, Marisol López y Paqui Gallardo. Se entregaron sin remilgos a la propuesta y, gracias a su dedicación, profesionalidad, sentido del juego escénico y talento, pudimos montar la obra en tiempo récord. El equipo técnico-artístico no se quedó atrás en cuanto a compromiso con el proyecto. Javi Mata (iluminación); Pepa Casado (caracterización); Jesús Penco (diseño de vestuario. Lo recordamos siempre con una sonrisa que iba a la par con su entrega); Mariano Lozano (composición musical y diseño de sonido); Luisi Penco e Isabel Gama (realización de vestuario. Nunca estaremos suficientemente agradecidos a Luisi que ha colaborado con nosotros más allá de la eficacia en muchos de nuestros espectáculos, incluidos los del Festival de Mérida); Tony Martín (ayudante de dirección, siempre entregada a la tarea); Manuela Vázquez y María Luisa Borruel en producción y quien firma al pie de este artículo, dirección y dramaturgia.

Capítulo aparte merece nuestro amigo y vecino, Luis Costillo, responsable del cartel y escenografía. Luis era una figura artística inclasificable. Su talento se desplegaba a través de su obra pictórica (incluidos sus geniales collages), sus performances, sus instalaciones y su forma de estar en el mundo. Con una sensibilidad meticulosa disfrazada de socarronería, Luis se tomó muy en serio nuestro ofrecimiento de crear el espacio escénico de "El Museo de la Mujer". Recurrió a somieres y planchas metálicas para construir un fondo de escena que podría significar cualquier cosa, pero al que unos maniquíes desmembrados encontrados en una sala en desuso del Teatro López de Ayala y que colgó de varias varas, dotaban a la escena de una atmósfera inquietante a la que Javi Mata supo sacarle todo el partido expresivo.

Colaborar con Luis fue un privilegio artístico. Te llevaba a su terreno sin ínfulas ni aspavientos, adaptándose laboriosamente a las exigencias del género teatral, enriqueciendo el atrezo con sus detalles cromáticos y susurrando (nunca levantaba la voz) sus observaciones y recomendaciones. Has dejado un gran vacío, vecino, tanto en nuestra calle como en el panorama cultural extremeño.

Una curiosa aportación fue la canción original de Eduardo Carrasco, Nacho Escolar y Marta Peirano, entonces miembros del grupo pop Meteosat, que las actrices interpretaban hacia el final del espectáculo con una sencilla y vistosa coreografía de Cristina D. Silveira. El espectáculo recorrió varios teatros y Casas de la Cultura de la Red Extremeña de Teatros gracias al patrocinio de la Dirección General de la Mujer de la Consejería de Cultura y Patrimonio de la Junta de Extremadura.

El espectáculo resultaba estremecedor, incómodo, crudo y divertido, sazonado con brochazos de humor negro, melancólico en un pasaje en que Beli Cienfuegos interpretaba a capela una canción sobre la trampa del amor romántico y desafiante en una arenga final de las actrices al público en la que preguntaban: "¿Cuantos maltratadores hay aquí esta noche?" Escribió Diana Carmen Cortés en El Periódico de Extremadura: "La interpretación de cinco estupendas actrices influyen en el buen resultado del montaje...(ellas) llenan la escena, la colman de sobriedad y humor en sus distintos roles, resolviendo con bríos y convicción sus desdoblamientos tanto femeninos como masculinos...Destaca el espacio escénico creado por Luis Costillo, potenciando la idea del oscurantismo a que ha sido sometida la mujer en todas las épocas y logrando belleza pictórica en cada uno de los cuadros del espectáculo."

"El Museo de la Mujer" cerraba nuestra primera década de actividad teatral. Una década intensa que, vista desde hoy, se maravilla uno de la prolífica energía que desplegamos para sacar adelante proyectos tan variopintos y, a la vez, muestrario de inquietudes relacionadas con el mundo y la sociedad de la que formábamos parte. El hilo conductor era ofrecer al público entretenimiento, emociones y materia de reflexión. Sin caer en la autocomplacencia, creo que no lo hicimos mal.

Eugenio Amaya

Aran Dramática











miércoles, noviembre 16, 2016

Ya hemos parido. Tras el estreno de "La Torre"


Se sabe que el teatro es efímero. Toda representación es única e irrepetible y los estrenos, más porque es el momento en que se comparece por vez primera ante el pelotón de fusilamiento. Al menos, así es como me siento cada vez que estreno, un trámite de obligado cumplimiento al que se suele asistir acompañado de amigos y familiares en el patio de butacas. A veces, ellos son los críticos más acérrimos, pero también es cierto que hacen de paño de lágrimas o admiradores entusiastas, según sea el caso. Anoche, "La Torre", escrita por quien firma, dirigida por Jorge Moraga y protagonizada por Quino Díez y Cándido Gómez, se puso de largo en el Teatro López de Ayala de Badajoz. Pasamos la prueba, lo cual no es moco de pavo. Ya sabemos que la perfección no existe, sobre todo para los perfeccionistas que conforman el equipo de Aran Dramática en este proyecto, pero la sensación generalizada tras los saludos ante el público, finalizada la representación, era una mezcla de satisfacción y alivio sin dejar de mantener el estado de alerta.

"Nos salió mejor en Villanueva", comentaban los actores, cerveza en mano, en El Aldeano, el mesón situado junto a la zona de carga-descarga del López. Se referían al preestreno del pasado viernes. "Pues, a mí me gustó más esta noche que en Villanueva", apuntaba un espectador-amigo que repetía función sin que nadie le hubiera obligado. Una espectadora irradia cara de satisfacción: "A mí me ha gustado mucho la luz y el efecto final es buenísimo". "Bueno, al menos la iluminación está bien, me alegro por Javi Mata", piensa el autor mientras agradece el comentario. "Sentimientos encontrados", concluía el novel director Jorge Moraga que, por fin, se quita el lastre de la presión de encima y puede ahora dedicarse a pulir detalles sin distracciones. "Tengo que cortar y modificar algunos diálogos demasiado cargados de información. Hay que aligerar", le comentaba el autor al joven director. "Tranquilo, vamos a rodarla en los próximos bolos. Te vienes al último y ya decidimos", le tranquiliza el joven pupilo-director de escena. 



Y, así sucesivamente. El autor tiene la costumbre de consultar a compañeros de profesión de los que se fía, sana costumbre fiarse de los compañeros de profesión, tras todo estreno. "Así, sin anestesia. Dime, qué te ha parecido", le pregunta a José Vicente Moirón, acosándolo contra la fachada del teatro. "Está muy bien, Eugenio. Sólo dos cositas, algunos parlamentos son demasiado explicativos y, a veces, los actores están demasiado estáticos, pero me ha gustado mucho. El texto es buenísimo y la dirección de Jorge, 'chapeau'", concluye Jose, amablemente. Miguel Murillo, autor-director del Teatro López de Ayala y compañero en muchas lides, se extiende en comentarios laudatorios y nos proporciona a autor, director y actores sabios consejos para mejorar el montaje "al que auguro larga vida", afirma. Las piezas van encajando. Empezamos la siguiente fase gracias a los bolos de la Diputación de Badajoz y los aprovecharemos para rodar la obra, corregir fallos y hacerla crecer. Es la ley del teatro y a ella nos debemos.

Finalmente, es un orgullo haber introducido en el panorama teatral extremeño y nacional a un nuevo director de escena. Jorge Moraga, lleva ya varias peripecias teatrales con nosotros en calidad de ayudante de dirección. Ha aceptado un reto difícil para iniciarse como director. Gracias a él, "La Torre" brilla, se hace creíble y nos descubre "un universo potente que provoca sensaciones en el espectador", en palabras de Murillo. Era el objetivo y Jorge lo ha cumplido con matrícula de honor. Quino y Candi, los dos veteranos que mantienen la obra viva durante su hora y cuarto de duración, la defienden con honestidad y talento. Gracias a todos y todas. La maquinaria que forma todo el equipo de "La Torre" ha funcionado de manera óptima y estoy seguro que programadores y público nos recompensarán.

Eugenio Amaya



miércoles, octubre 14, 2015

Ante el estreno de “En Familia



Tras la experiencia de “Anomia”, vuelvo a animarme a pasar por el esquizoide proceso de escribir y dirigir una obra de teatro. Las motivaciones son diversas y todas de peso. Para encontrar el equilibrio entre los componentes del todo, hace falta entregarse a cada fase en la elaboración del producto final teniendo en cuenta que son varias las patas que sostienen la mesa y que cada una de ellas plantea sus exigencias propias.

Lo primero es el impulso de escribir. Surge de la observación de la realidad que nos rodea, individual y colectivamente. El vehículo es el teatro que nos ofrece la posibilidad de recrear un mundo propio a través del lenguaje, de explorar la creación de personajes, de contar una historia sobre nuestro modus vivendi y de establecer una complicidad inmediata con el receptor de nuestros desvelos: el público. Primero, está el autor y la obra sobre el papel.

A continuación, las pragmáticas consideraciones sobre cómo llevar el proyecto a cabo. Tras “Anomia”, coproducción con el Centro Dramático Nacional, y “Coriolano”, coproducción con el Festival de Teatro Clásico de Mérida, Aran Dramática, la compañía-empresa de la que formo parte junto a la cofundadora, María Luisa Borruel y la directora de producción, Manuela Vázquez, necesitaba profundizar en su vía de consolidación en el panorama teatral nacional, así como reforzar su presencia en la Red de Teatros de nuestra Comunidad Autónoma, Extremadura, y recuperar el público de nuestra propia ciudad, Badajoz. Lo que suele denominarse, “el mercado teatral” nos marcó la senda. Programadores con los que hemos intercambiado impresiones durante la distribución de nuestros anteriores espectáculos, solían coincidir en que el género de “la comedia” disfruta de mayores simpatías entre el público y constituye una herramienta razonable para competir con los productos avalados por nombres de cartel. Así que nos reafirmamos en el género de la “comedia” como medio de seguir navegando en las procelosas aguas de las artes escénicas de nuestro país.

Seguidamente, incluso durante la fase de escritura, el autor elige el reparto y el director, a su equipo técnico-artístico. Afortunadamente, en Aran Dramática, a lo largo de nuestra trayectoria, hemos tenido la posibilidad de desarrollar sólidas relaciones creativas con un grupo de personas que, una y otra vez, pone la carne en el asador para conseguir el mejor producto posible. Actores, equipo de producción, ayudante de dirección y diseñadores y técnicos que se toman muy en serio sus respectivas tareas. También, invitamos a creadores cuya trayectoria hemos seguido con interés, a incorporarse al equipo. Así, nos refrescamos y ganamos en credibilidad fuera de nuestros círculos habituales.



Empiezan los ensayos y el autor cede el testigo al director cuya máxima preocupación es que la cosa funcione y conecte con el público del que se erige en representante. Es indispensable crear en la sala de ensayos una atmósfera que permita a los actores investigar el mundo emocional de sus personajes, buscar la autenticidad a partir de la cual surgen los comportamientos que entran en conflicto y dan lugar a la comicidad que ha de conectar con los espectadores. Peter Brook, en su libro “El Espacio Vacío” hablaba de “la calma y serenidad” que ha de presidir todo proceso creativo, permitiendo así desarrollar un ambiente de intimidad sin alharacas que facilita la confianza mutua y favorece la capacidad de riesgo. En eso llevamos seis semanas y empezamos a disfrutar del fruto del intenso trabajo realizado.

Luego, hay que encontrar la plataforma de lanzamiento. Miguel Murillo, el director del Teatro López de Ayala y del Festival de Teatro de Badajoz, siempre ha confiado en nuestra capacidad de llevar nuestras aventuras a buen puerto. Desde “Los Cañones” de Juan José MarínTorvisco, pasando por “En Casa en el Zoo” de Edward Albee hasta llegar a “Anomia”, Aran Dramática ha estado presente en el Festival de Badajoz. El estreno oficial de “En Familia” tendrá lugar el lunes, 26 de octubre, a las 21h en el López dentro de la programación de la 38 Edición del Festival. Lo daremos todo, como siempre hemos hecho y confiamos en que nuestro esfuerzo colectivo sintonice con el respetable. Es nuestra razón de ser.

Eugenio Amaya
Autor y director de “En Familia”

Fotos de Mai Saki