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viernes, junio 18, 2021

"Agripina": Mujer y Poder

Un año antes de sacar adelante nuestro proyecto "Los Cañones" volvimos por tercera vez al Festival de Teatro Clásico de Mérida. Tras "Electra" y "Medea", considerábamos que podíamos seguir aportando ideas al Festival, tanto en lo que se refería al contenido del espectáculo propuesto como a los ingredientes escénicos del mismo. La idea original surgió al tener conocimiento de la obra "Británico" de Racine estrenada en Londres en la que Diana Rigg interpretaba el personaje de Agripina, madre de Nerón. El personaje nos pareció sugerente y una buena oportunidad de plantear el tema de la mujer y el poder. Agripina, algo desacreditada por los historiadores clásicos Suetonio, Dión Casio y Tácito por su condición femenina y sus rasgos que en los hombres eran considerados dignos de elogio (ambición, sentido de Estado, resolutiva, persona de acción), era una mujer de principios fuertes y muy consciente de que la grandeza de Roma era un objetivo a consolidar y preservar costase lo que costase. Como a las mujeres les estaba vetado el ejercicio directo del poder, Agripina lo hizo a través de su hijo Nerón. Ese era el conflicto principal que plantearía la obra: madre e hijo, al principio unidos por un ideal común, y luego enfrentados cuando el vástago necesitaba volar solo. Reunimos material bibliográfico y se lo entregamos a Fermín Cabal. Un par de viajes a Madrid para sentar las bases dramatúrgicas y nuestro habitual adaptador se dispuso a asumir una obra de temática grecolatina, inédita y surgida de la documentación histórica disponible y de la imaginación del autor.


Fue el primer espectáculo donde, en su fase de creación, intervino el factor
Internet. Empezábamos a hacer nuestros pinitos en la red de redes, sobre todo en busca de información pertinente a nuestros proyectos. La puesta en escena, al igual que en "Electra" y "Medea", se proponía respetar el monumento del Teatro Romano y, en este caso, engrandecerlo a través de proyecciones que contribuyeran a aportar elementos atmosféricos y recrear lo que podrían haber sido las características pictóricas de la fachada en sus momentos de esplendor. No pretendíamos servirnos del monumento para plasmar una sucesión de efectismos visuales. Las proyecciones deberían estar al servicio de la historia y reforzar la narración dramática. ¿A quién acudir? Navegando por internet, dimos con el proyecto Theatron que aplicaba tecnologías multimedia emergentes y modelado de realidad virtual para la recreación de teatros de la antigüedad. Estaba financiado en parte por la Comisión Europea y, entre los miembros de su equipo se encontraba el artista gráfico y escenógrafo canadiense Sean Martin. 


Por correo electrónico nos pusimos en contacto con Sean, le propusimos que se incorporara a nuestro proyecto y aceptó encantado. Jorge Márquez, director del Festival de Mérida, se mostró entusiasmado con el concepto escénico de "Agripina" y nos dio todas las facilidades para reunir las características verticales a escala y los planos de planta del Teatro Romano que enviamos a Sean para que tuviera una información exacta de las dimensiones del monumento. Asimismo, recabamos la colaboración de la Dirección Gral. de la Sociedad de la Información (Carlos Castro) que sufragó dos viajes de Sean a Mérida para que el escenógrafo canadiense contemplase in situ el escenario del Romano y pudiese realizar pruebas con los proyectores suministrados por la empresa de Eric Teunis, especializada en proyecciones de imágenes en grandes emplazamientos monumentales.


Sean, fallecido el año pasado, se mostró un colaborador riguroso, entregado y entusiasta. Recordamos su sentido del humor y su disposición permanente a revisar el trabajo realizado, mejorarlo, afinar los detalles y disfrutar con los logros propios y ajenos. La Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, a través del director general Hernán Cortés, tuvo el detalle de homenajear a Sean la noche del estreno haciéndole entrega, en un acto oficial del Peristilo del Teatro Romano, de un libro sobre el patrimonio histórico-artístico extremeño. A su vez, Sean retribuyó el gesto haciendo entrega al director general de un libro sobre la ciudad de Calgary que llevaba aparejado el nombramiento de Hernán Cortés como "ciudadano honorable" por parte de las autoridades municipales de la ciudad canadiense. Rest in peace, Sean.



Otro ingrediente escénico del proyecto fue la incorporación de un elenco de pantomimos para reflejar la especial relación de Nerón con las bellas artes y el teatro. ¿Y quién mejor para hacerse cargo de este apartado que el discípulo de Marcel Marceau, Étienne Decroux y Ariane Mnouchkine, Mauricio Celedón? Tras colaborar con nosotros en "Medea" haciéndose cargo del coro de bailarinas, encargamos a Mauricio la dirección del coro de pantomimos compuesto por artistas de su compañía Teatro del Silencio (Axel Jodorowski y Claire Joinet) e intérpretes extremeños (Esteban G. Ballesteros, Chema Pizarro, Russell York, Santi Senso...) a los que se sumaría Cristina D. Silveira como coreógrafa y bailarina. 


El resto del equipo técnico-artístico estaría formado por Kiko Planas (iluminación); Xavi Mata (coordinación técnica); Mariano Lozano (música); Cecilia Molano (diseño de vestuario); Pepa Casado (caracterización); Luisi Penco (realización de vestuario); David Pérez Hernando y Manuela Vázquez (producción); Emilia Valares (ayudante de dirección) y quien firma en la dirección. El reparto lo integraron María Luisa Borruel (Agripina); José Antonio Lucía (Nerón); Alberto de Miguel (Séneca); Cándido Gómez (emperador Claudio); Amparo Morquecho (Octavia y Popea); Francisco Blanco (Burro); Fernando Ramos (Narciso) y José María Galavís (Británico). 


Nuevamente, al igual que en "Medea" y "Electra", nos propusimos utilizar la totalidad de la escena fusionando escenario y orchestra a través de una plataforma funcional que permitiera un diálogo fluido entre ambos espacios. Es preciso recordar que aún no se había institucionalizado la utilización de microfonía para amplificar a los intérpretes. Actores y actrices actuaban a viva voz, aprovechando la excelente acústica del Teatro Romano. Claro que para eso, los intérpretes tenían que estar capacitados y todos los miembros del reparto lo estaban. Llegamos a descubrir que se podía proyectar la voz contra las hendiduras de la fachada y hablar de espaldas, así como impulsar los parlamentos contra el suelo de la orchestra para amplificar las voces. Era necesario que los actores sostuvieran las escenas a dos, acercándose y alejándose en virtud de sus intenciones, motivaciones y la complejidad emocional de sus personajes en el fragor de sus respectivos conflictos. A veces, a treinta metros de distancia y en un tono que no resultara declamatorio ni artificial, sino auténtico y creíble. Debo decir que lo consiguieron. Así lo entendió el público y la crítica. En el Periódico de Extremadura se pudo leer: "Un gran espectáculo no lo hace el montaje o el decorado, sino que son los actores los que tienen que convencer al público y transmitirle lo más íntimo y profundo de las vidas de los personajes que interpretan. La mayor virtud de la representación fue la inteligibilidad de los actores y la comprensión de la historia a través de los personajes."



Como hemos dicho, todo el reparto estuvo inspirado y convincente. No obstante, es de justicia una mención aparte: el trabajo de María Luisa Borruel desplegando una energía que parecía que el escenario del Romano se le quedaba pequeño, transmitiendo la complejidad de Agripina, mujer de Estado con todas las letras llegando incluso a ordenar el asesinato de quienes se interponían en su camino que no era otro que la defensa de la grandeza de Roma, madre abnegada, solícita e inmisericorde. Un trabajo de artista de la interpretación único y excepcional. 


José Antonio Lucía se entregó en cuerpo y alma a humanizar un personaje estigmatizado por la historia, imprevisible y perturbador, navegando entre sus contradicciones con soltura de gran actor. Y la auténtica sorpresa: Cándido Gómez, en el papel del emperador Claudio. Todavía recuerdo el asombro del jefe de sala del Teatro Romano que no daba crédito a que el comediante de la
Candi 2 Banda fuese el mismo actor dramático que tenía ante sus ojos. Un recuerdo para Alberto de Miguel en el papel de Séneca. Ya no está entre nosotros. Triste pérdida. Recordamos su dedicación y seriedad. DEP, Alberto. El resto del reparto, como decíamos antes, mantuvo con rigor y talento la credibilidad de la historia (Amparo Morquecho, en su doble papel de la sufrida Octavia y la despampanante Popea, amante de Nerón; José María Galavís, como el hijo legítimo y desafortunado rival de Nerón; Francisco Blanco, militar leal e insigne y Fernando Ramos, malogrado asesor de Claudio). Todos brillaron y dieron credibilidad a sus personajes.


Y, ahora, los pantomimos: sencillamente, geniales. El trabajo de Celedón aportó al espectáculo fuerza, magia y poesía escénica. Así lo interpretó el público premiando algunas de sus intervenciones con aplausos durante la obra. Impresionante Axel Jodorowsky en el papel de Paris, el actor, cómplice de Nerón y asesino de Agripina. Estremecedores, Esteban G. Ballesteros como verdugo y Santi Senso, como torturado en una de las escenas más espeluznantes del espectáculo. Todo ello, electrizante e hipnótico, un trabajo sólidamente reforzado por la música de Mariano Lozano, la iluminación de Kiko Planas, el vestuario y caracterización de Cecilia Molano y Pepa Casado, respectivamente.









"Agripina" (haciendo click aquí podéis ver videos de la representación. La calidad no es muy buena, pero se puede uno hacer una idea de lo que fue la experiencia), fue el espectáculo que más espectadores atrajo en la edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida en 2002. La obra de Fermín Cabal planteaba temas que resultaban cercanos y reconocibles sin caer en estereotipos ni pseudoactualizaciones. No eran necesarios para que el público se identificara con el drama vivido por los personajes y reconociera en los conflictos planteados la ardiente actualidad de lo universal.  No volveríamos al Festival de Mérida hasta la siguiente década con "Coriolano", pero esa es otra historia. 

Eugenio Amaya

sábado, mayo 15, 2021

"Electra", nuestra primera incursión en el Festival de Teatro Clásico de Mérida

Desde que llegamos a Extremadura, en 1991, María Luisa Borruel y quien firma lo que vais a leer, cofundadores de Aran Dramática, asistíamos todos los veranos a la ineludible cita con el Teatro Romano de Mérida. No vamos a descubrir ahora la rueda. El monumento es para quitarte el aliento, eso lo sabemos todos. Verlo cobrar vida durante las representaciones del Festival de Teatro Clásico de Mérida, una experiencia mágica. 

Me llamaban la atención las dimensiones del escenario, su enorme extensión horizontal y su relativamente escasa profundidad. La media luna de la orchestra que parecía invitarte a que hicieras uso de ella con el riesgo de estrellarte. La espectacular valva regia y la discreta presencia de las dos valvas hospitalia, una simetría misteriosa que desafiaba a la imaginación. Por lo general, los espectáculos se ahorraban molestias y centraban la acción en el centro del escenario. Pero ahí estaba todo lo demás, a plena vista. Contemplaba los espectáculos, fascinado por la atmósfera sin que se me pasara por la cabeza la posibilidad de recalar allí algún día.


Del cuaderno de dirección de Eugenio Amaya para "Electra"

Hasta que el presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra anunció un día que, a partir de 1995, en cada edición del Festival, las compañías extremeñas disfrutarían de la oportunidad de formar parte de la programación por derecho propio. La producción extremeña dispondría de un presupuesto aportado por la Consejería de Cultura de la Junta y sería programada como una oferta artística más dentro del Festival. Ahí se encendió la bombilla.


Del cuaderno de dirección de Eugenio Amaya para "Electra"

En los años 1995 y 1996, las visitas al Festival se tornaron estratégicas. Observaba detenidamente la utilización del espacio en los espectáculos, las condiciones técnicas (los complicados tiros de iluminación, la acústica del teatro -sin microfonía-, la disposición del equipo de sonido, las posibilidades de entradas y salidas, los tiempos de los actores en recorrer las ya citadas curiosas dimensiones de la escena, etc.).


Del cuaderno de dirección de Eugenio Amaya para "Electra"

La pregunta era: ¿qué texto elegir del amplio repertorio grecolatino? Había leído a los clásicos, pero nunca con la intención de montarlos. Nuestra compañía estaba especializada en obras contemporáneas, muy alejadas de los arquetipos de la tragedia griega y, en cierta forma, de las comedias grecolatinas de la época. Llegó a mis manos una versión de Jean Giraudaux de la "Electra" de Sófocles, Eurípides y Esquilo. Un tanto teatro de salón, sin la épica de los clásicos, pero contaba la fábula. 


Y tiramos de nuestro amigo Fermín Cabal. María Luisa había protagonizado un texto de Fermín, dirigido por Ángel Ruggiero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, "Caballito del Diablo", y el autor leonés se había hecho cargo de la adaptación de nuestro primer espectáculo, "Estrellas en la Madrugada" de Alexander Galin. Había confianza y mutuo respeto.

Así lo veía Fermín, según cuenta en el prólogo a su versión de "Electra" publicada en Editorial Fundamentos: "En el caso de 'Electra'...el encargo provino de una compañía extremeña con la que ya había colaborado antes...La primera actriz, María Luisa Borruel, y el director, Eugenio Amaya, son dos buenos amigos a los que admiro por su extraordinaria vocación teatral, rayana en la mística, y por su talento de artistas. Tanto me gusta trabajar con ellos que acepté un buen día de invierno de 1996 embarcarme en la aventura...sin haber leído siquiera la obra de Giraudoux."


Prosigue Fermín: "Quince días después, tras leerla media docena de veces entre espasmos viscerales y sudores fríos, llamé a Eugenio para pedirle que me disculpara, que me había precipitado, que no podía hacer una versión de una obra que me resultaba absolutamente alejada por muchos motivos. Pero Eugenio es duro de pelar. Se plantó en Madrid, me contó las imágenes de la puesta en escena, el sentido que le encontraba al espectáculo, los momentos brillantes (que los hay) del texto de Giraudoux, las ráfagas de humor, y sobre todo, y eso lo comprendí perfectamente, la necesidad imperiosa de aceptar el encargo del Festival. 'Haz tu versión', me dijo."


Del cuaderno de dirección de Eugenio Amaya para "Electra"

Mientras Fermín Cabal se enfrascaba en su versión libre del texto de Giraudoux, había que poner en pie el proyecto. La unión hace la fuerza. En nuestro capítulo anterior sobre "Mujer rota" de Simone de Beauvoir, comentábamos la armoniosa relación de Aran Dramática con Francisco Espada, joven empresario cultural que había creado en Badajoz la Sala Tragaluz. A Paco lo conocimos en Madrid cuando formaba parte del laboratorio de investigación y creación teatral La Cuarta Pared (con el tiempo convertida en Sala Alternativa) que había fundado el director argentino Ángel Ruggiero. Paco también había decidido volver a Badajoz para desarrollar su trayectoria profesional que, con el tiempo, lo convirtió en uno de los protagonistas destacados de la incipiente industria audiovisual extremeña. Unimos recursos: él se haría cargo de la producción ejecutiva y nosotros de la puesta en escena. Trabajamos en sintonía. Paco había aprendido de números y de gestión (talento natural), pero viniendo como venía de la parte artística del hecho teatral, sabía equilibrar lo "creativo" con lo "posible" y, juntos, iniciamos la travesía para desembarcar en Mérida.


Desde el principio de mi carrera como director de escena, supe, no sé si por intuición o por la influencia de los escritos de los que me nutría en mi permanente labor de autodidactismo, que un buen director era el que supiera rodearse de buenas personas de gran talento y profesionalidad. Era necesario conjugar el rigor creativo con la humildad, la generosidad y la capacidad de extraer lo mejor del talento ajeno. Tirando de mis referencias internacionales, a través de nuestro querido amigo Antonio Gil Martínez, establecimos contacto con dos miembros de la laureada compañía británica "Théâtre de Complicité" con la que Antonio había trabajado en varias ocasiones. Su diseñadora de iluminación, Paule Constable, que tenía una agenda muy apretada nos recomendó a un colega, Mark Ridler, quien tenía amplia experiencia en espectáculos de gran formato al aire libre. Se apuntó al proyecto sin rechistar.


También contactamos con uno de los fundadores de la compañía británica, Jos Houben, discípulo aventajado del mismísimo Jacques Lecoq, para que impartiera a los actores de "Electra" un taller de gesto y movimiento. En el Teatro Romano de Mérida, sin abandonar el sentido de la verdad escénica, había que desarrollar gestos grandes, estilizados, precisos y expresivos y ser conscientes de que las distancias iban a ser exigentes y sería necesario integrarlas con naturalidad. Me proponía utilizar la totalidad del escenario y convertir el monumento en el jardín del palacio de los Atridas. Giraudoux, en las acotaciones al texto dramático, situaba la acción en "Cours intérieure dans le pálais d'Agamemnon" (Patio interior del Palacio de Agamenón). Para nosotros, el monumento del Teatro Romano bien podría pasar por la fachada del citado palacio y de su interior pasábamos al exterior.

Maqueta de la escenografía diseñada por José Manuel Castanheira

Aquí entra la genial aportación del artista portugués José Manuel Castanheira. Habíamos visto una exposición de su obra escenográfica que viajó del parisino Centro Cultural Pompidou al Museo de Arte Contemporáneo de Badajoz (MEIAC) y nos había maravillado la contundencia expresiva y su capacidad de integrar en sus propuestas la esencia de los espectáculos en los que había participado. Nos pusimos en contacto con él y, encantado, aceptó el ofrecimiento de participar en nuestro proyecto. Gracias a las gestiones de producción de Paco Espada, conseguimos financiación suplementaria del Gabinete de Iniciativas Transfronterizas que se haría cargo de los honorarios del brillante diseñador luso y del coste de realización.


Por último, invitamos a formar parte del equipo técnico-artístico a nuestra habitual colaboradora Helena S. Kriukova, diseñadora de vestuario, al compositor musical Mariano Lozano y a nuestra cómplice de anteriores empeños, Pepa Casado (caracterización). Manuela Vázquez, nuestro pilar organizativo, se encargaría de la coordinación de producción, una tarea en la que ya empezaba a destacar y Tony Martín repetiría como ayudante de dirección. Ahora había que elaborar el reparto. La intención, desde el principio, era contar con intérpretes de la región. No considerábamos necesario recurrir a "cabeceras de cartel" venidas de otros lares para adornar el tirón de taquilla. Contar con el talento autóctono y hacerlo brillar siempre ha sido el leitmotif de Aran Dramática.


El reparto de "Electra" estuvo integrado por María Luisa Borruel, José Vicente Moirón, Memé Tabares, Leandro Rey, Beli Cienfuegos, Concha Rodríguez, Miguel Gallardo (único componente no extremeño), Esteban G. Ballesteros, Ana Trinidad, Charo Feria, Paca Velardiez, Gene García y Nieves Rebolledo. Como dice la Wikipedia, en el texto de Giraudaux se cuenta que "Agamenón, rey de Argos, había sacrificado su hija Ifigenia a los dioses. En venganza, su esposa, Clitemnestra, ayudada por su amante, Egisto, lo asesinó a su regreso de la guerra de Troya. Orestes, el hijo fue desterrado, pero a la segunda hija, Electra, se le permitió permanecer y pretenden casarla con el jardinero. Electra se rebela y, con la ayuda de su dócil hermano Orestes, que ha vuelto del destierro, emprende la búsqueda del asesino de su padre, mientras manifiesta un odio implacable hacia su madre. Finalmente, tanto Electra como Orestes terminan destruidos por la maldición que persigue a la casa de Atreo."


El montaje de Giraudaux, estrenado en 1937 y dirigido por el gran maestro del teatro francés, Louis Jouvet, ya nos lo advertía Fermín Cabal, olía un tanto a naftalina, con todos los respetos. Fermín se encargó de dotar a su versión de la garra y sentido de urgencia (la tragedia ya los tiene) a través de un lenguaje que preservaba la calidad literaria y la hacía comprensible a los espectadores y pertinente al mundo de hoy. En este sentido se lo puso fácil a los actores que recogieron el guante con el talento y destreza creativa que les eran propios. Mientras ensayábamos en el Teatro Menacho de Badajoz (hoy, sede fantasma de Zara), Paco Espada se entregaba a las labores de producción y realización y montaje del diseño de Castanheira. 


Escribe Francisco Espada (Paco para los amigos): "
Sujeta entre sus manos, abierta por una doble página con una imagen a sangre del Teatro Romano de Mérida, José Manuel Castanheira sostenía ante nuestros ojos una de esas fastuosas publicaciones que editan las administraciones públicas. Giró el libro, lo puso del revés con el Teatro cabeza abajo y dijo en tono grave: 'Esta es la escenografía'. Y así fue. Cubrió, cubrimos, el suelo del escenario y la orchestra de espejos y el marco incomparable multiplicó hasta el infinito su imponente imagen por el único lugar que podía hacerlo, por el suelo. Pero esto ocurría en el segundo acto, durante el primero la escena se desarrollaba en un inmenso jardín de césped artificial, girasoles, encinas (en el original) y un estanque que se iba tiñendo de rojo conforme evolucionaba la tragedia. A finales de los 90 aún no existía la costumbre de forrar rotondas con césped artificial, no sé hasta que punto nuestra 'Electra' ha podido servir de inspiración, y conseguir la cantidad de metros necesarios para cubrir escenario y orchestra resultó una odisea, pero nada comparada a la ingeniería que hubo que desarrollar para instalar los espejos sobre los que los actores combatían y saltaban, que finalmente conseguimos en una fábrica de Milán y a pesar de estar diseñados para colocarse en techos cumplieron su función de forma inmejorable, si obviamos su condición deslizante que conspiró contra la dignidad de los protagonistas y a alguno dio un susto. Con el asunto de las encinas, que figuraban en los bocetos, la cosa se complicó, pues aunque se propuso hacer réplicas artificiales, estas no eran del agrado del escenógrafo y no parecía muy ético sacrificar a tres árboles milenarios por una función de teatro, con cinco representaciones. Surgió la idea de aprovechar los olivos, igual de milenarios, que se estaban arrancando en el desbroce para la construcción de carreteras. Y así salvamos a los tres olivos, que hicieron su cameo en Electra y al terminar las funciones regresaron al olivar, donde ahora ilustran a los pajaritos sobre la tragedia griega."


En una entrevista concedida a Rosana Torres de El País, Castanheira comentaba: "Este teatro siempre me subyugó, no sólo como monumento, sino por razones escenográficas..., éste es un espacio de culto para mí, desde hace muchos años, era un sueño y un gran desafío tratar de conseguir que la propia aportación tenga alguna fuerza y presencia...Mi aportación a los espectáculos tiene siempre la preocupación de que la palabra y los actores siempre sean lo más importante... puede que mis metáforas escénicas sean más o menos conseguidas, pero siempre serán microgeografías, microcosmos que sirvan para que la historia se desarrolle, donde los actores se sientan bien...La escenografía debe ser el entorno justo para el actor, y nunca debe ponerse la fuerza de la imagen estética o la maquinaria. contra el actor...Lo que nos pasa en la vida, en cada época, tiene que estar encima del escenario, por tanto el teatro y su plasticidad, su escenografía debe estar en continuo desarrollo..."


Bajo el titular: "Una apuesta por el teatro extremeño", Rosana Torres escribió: "El estreno de Electra, de Jean Giraudoux, en el Teatro Romano de Mérida, ha sido una clara apuesta, por parte del Festival de Teatro Clásico y de la Junta de Extremadura, por el teatro de esta comunidad. Tanto la compañía que ha puesto en escena este montaje, Aran Dramática, como el director, Eugenio Amaya, así como los actores, entre los que se encuentra Miguel Ángel Gallardo, en el papel de Egisto, María Luisa Borruel, en el de Electra, y otros once intérpretes, son todos extremeños.Todos ellos se han rodeado de un equipo escogido con sumo cuidado. El dramaturgo Fermín Cabal, como responsable de la versión; el portugués Castanheira, del espacio escénico; la rusa Helena Kriúkova, formada en la escuela teatral rumana y afincada en España hace unos años, como figurinista; Mark Ridler, uno de los nombres imprescindibles en el terreno de la iluminacion escénica; o Jos Houben, cofundador y director del exquisito grupo, británico Theatre de la Complicité, que firma como responsable del movimiento y la coreografía. Todo un equipo que consiguió entusiasmar al público de la noche de estreno con esta versión que Fermín Cabal ha impregnado de un sello personal. 'Giraudoux versionó a los clásicos, y yo a Giraudoux', dice el autor, 'en realidad es un remake, porque el autor francés escribió su texto para un teatro de boulevard, muy cercano al público, -populista y el marco del teatro Romano necesita otro tono, muy épico. Mi versión es muy libre, además no creo que haya que tratar estas obras como si fueran arqueología".





Y, sí, los actores se sentían a gusto en el espacio escénico diseñado por Castanheira, sorteaban hábilmente algunos sutiles obstáculos, se mantenían conectados entre ellos defendiendo las particularidades emocionales de sus respectivos personajes y brillaban inspirados por la creatividad del escenógrafo luso, el texto de Fermín y las magníficas aportaciones de Mark Ridler, Helena S. Kriukova, Mariano Lozano y Pepa Casado. Sin grandilocuencias ni imposturas y a viva voz, sin micrófonos. 



Pablo Sánchez resumió así lo acontecido en el estreno en el periódico Hoy: "Hacía muchos años, tal vez décadas, que no se veía sobre el Teatro Romano un escenario de tales dimensiones: gigantescas, sencillas, llamativas. Castanheira ha vestido el Teatro con aires puramente mediterráneos: girasoles en los laterales, un tapiz verde que se extiende por la mitad de la orchestra y tres hermosos olivos que pregonan la mediterraneidad del viejo palacio de Argos en donde se cuece el drama de Electra."





Y añade Pablo Sánchez tras el último día de representaciones: "Electra se despide con llenos espectaculares en el Teatro Romano...a lo largo de este fin de semana ha aprobado la otra asignatura que se le demanda a cualquier otra producción: llenar las gradas...Viernes y sábado el teatro se llenó rondando los tres mil espectadores para contemplar la mayoría de edad del teatro extremeño. La puesta de largo de una nueva manera de afrontar retos de envergadura conectando a los más destacados actores de la Región con excelentes profesionales de la escena europea."






Efectivamente, nuestra primera incursión en el Festival de Teatro Clásico de Mérida (luego vendrían tres más), nos brindó grandes satisfacciones. Hubo un amago de hacer girar "Electra", pero eso habría sido desvirtuar el espíritu del proyecto: el objetivo principal había sido rendir homenaje al monumento del Teatro Romano, realzar su magnificencia y desarrollar en el ámbito horizontal de grandes dimensiones una fusión poética con la espectacular fachada. Fue un aprendizaje rodeado de los mejores: adaptador, diseñadores, compositor, técnicos, maquinistas, equipo de producción y realización de escenografía y vestuario, intérpretes...una experiencia de las que no se olvidan. Han transcurrido casi 24 años desde el estreno de nuestra "Electra" en Mérida y, escribiendo estas palabras, parece que fue ayer. 

Eugenio Amaya

lunes, marzo 09, 2015

"Coriolano" en el Teatro Bellas Artes de Madrid


Dentro de la Programación de la 4ª Extensión del Festival de Teatro Clásico de Mérida, la coproducción del Festival de Mérida y Aran Dramática, "Coriolano" de Shakespeare, en versión de Fermín Cabal y dirigida por Eugenio Amaya, se representará los días 18 y 19 de marzo en el Teatro Bellas Artes de Madrid. También estarán presentes otras dos coproducciones extremeñas del Festival: "Edipo Rey" de Teatro del Noctámbulo y "Los Gemelos" de Verbo Producciones. Es una oportunidad para que el público de Madrid tenga una visión representativa, tanto de la diversidad como de la calidad, de los criterios de programación del Festival y del trabajo de las compañías extremeñas. 

Nuestro "Coriolano", tras las representaciones del pasado mes de agosto en el Teatro Romano de Mérida, ya empezó su andadura en su versión para sala en la Feria de Teatro de Castilla y León de Ciudad Rodrigo y el Teatro López de Ayala de Badajoz. Ha habido que hacer ajustes para adaptar el montaje a teatro cerrado sin perder la esencia del espectáculo que, ahora más que nunca, se apoya en la excelente versión que Fermín Cabal ha hecho de la obra de Shakespeare y en el trabajo de los actores, envuelto todo ello en una atmosférica iluminación de Kiko Planas y Javier Mata. 

Ha sido gratificante comprobar cómo los espectadores han destacado la relevancia del texto en los tiempos que corren y se sienten identificados con los conflictos que plantea: lucha de clases, la connivencia del poder financiero con el poder político, la amenaza exterior que se cierne sobre la naciente República de Roma, las relaciones entre una madre que pretende construir un líder y el joven héroe que se rebela...Ese ha sido el reto: contar una historia que nos transporta a la Antigüedad y nos hace ver que hay cosas que no han cambiado demasiado desde entonces. Es lo que tienen los clásicos. Siempre están de actualidad. 

miércoles, agosto 27, 2014

¿A quien se le ocurre? "Coriolano" en la Feria de Teatro de Castilla y León



El equipo de "Coriolano", la coproducción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Aran Dramática, representada en el Festival del pasado 13 de agosto al 17, viaja a la Feria de Teatro de Castilla y León en Ciudad Rodrigo para estrenar su versión a teatro cerrado el jueves, 28 de agosto, en el Teatro Nuevo Fernando Arrabal, a las 18h. 

La obra de Shakespeare, en versión de Fermín Cabal y dirigida por Eugenio Amaya, fue concebida para brillar en el Teatro Romano de Mérida, pero siempre teniendo en cuenta que, tras nuestro paso por el Festival, nos esperaba a la vuelta de la esquina el estreno en sala en la Feria de Ciudad Rodrigo. El pasado año, tras representar en la Feria nuestro anterior espectáculo, "Anomia", nos planteamos la hipótesis con Manuel Jesús González, director de la Feria de Teatro de Castilla y León, de estrenar allí la versión para sala del proyecto que nos proponíamos presentar al director del Festival de Mérida, Jesús Cimarro: nuestro "Coriolano".  Transcurrieron meses hasta que todo cuajó. El Festival programó "Coriolano" para su 60 Edición, la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Extremadura nos incluyó entre los espectáculos extremeños seleccionados para ser presentados ante los programadores asistentes a la Feria de Ciudad Rodrigo y el próximo jueves, estrenamos.

En la foto de arriba, lo primero que salta a la vista es el numeroso grupo que subirá al escenario para escenificar la obra de Shakespeare, magníficamente adaptada por Fermín. 16 personas en escena. Hay momentos en que estarán todos al mismo tiempo, todo un reto o un extravío, según se mire. En los tiempos que corren (contracción de cachets, recortes por todas partes, el bendito IVA...) aventuras como ésta sólo se las pueden permitir (y no siempre) los Teatros Públicos, los musicales y las orquestas de música clásica. El equipo de "Coriolano" se compone de 20-21 personas en gira entre actores, técnicos y personal de producción y dirección. En Mérida éramos 72, así que hemos reducido bastante. Además, no llevamos ninguna cabecera de cartel que pueda suscitar el inmediato interés de los programadores. 

Efectivamente, es una aventura, pero también un regalo para los espectadores aficionados al teatro que, desde que nos azotó la crisis que todos padecemos, se han acostumbrado a espectáculos de reparto reducido. "Más de siete en escena es una locura", nos dicen compañeros del gremio. "Te lo vas a comer con patatas", me apunta otro, cariñosamente. Y a mí no se me ocurre otra respuesta: "que nos quiten lo bailao". Mérida fue tremendamente gratificante para todos los que participamos en el "Coriolano" del Festival de Mérida, incluidos los miembros de la Asociación Emerita Antiqua y el resto del amplio equipo. La versión para sala es otra cosa y, tras los ensayos en el Teatro López de Ayala de Badajoz, apunta algo que puede tener entidad propia para quienes no hayan visto la obra en el Teatro Romano y, también, para quienes la hayan visto y seamos capaces de despertar su curiosidad ante esta nueva perspectiva. 

"Coriolano" es texto y actores. Son los factores sobre los que recae el peso de la obra. El trabajo de Fermín Cabal y de todos los integrantes del reparto consiguió conectar con el público del Teatro Romano. Iremos arropados por el diseño de vestuario, luz, música y sonido. Vamos con ilusión y expectantes ante la recepción del público y programadores. Deseadnos suerte (o mierda). La vamos a necesitar.

Eugenio Amaya





domingo, agosto 24, 2014

Reportaje fotográfico de Mai Saki: aterrizaje de "Coriolano" en el Teatro Romano

Los días once y doce de agosto, el equipo de "Coriolano" se instalaba en el Teatro Romano del Festival de Teatro Clásico de Mérida para adaptarse al espacio y realizar los preceptivos pases técnicos. Mai Saki aprovechó para captar la atmósfera en este magnífico reportaje.