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sábado, julio 31, 2021

"Coriolano": una de romanos en el emplazamiento ideal

 

Foto: Cristina Guijarro

En el verano de 2014, regresamos al Festival de Teatro Clásico de Mérida con "Coriolano" de Shakespeare en versión de Fermín Cabal. Tras "Electra" (1997), "Medea" (1998) y "Agripina" (2002), volver al Teatro Romano nos hacía conscientes del privilegio único que significa pisar el escenario del marco incomparable, un placer envuelto en el habitual sentido de la responsabilidad y el reto de estar a la altura de las circunstancias. Escribíamos en nuestro blog en aquellas fechas: "...presentamos este proyecto al director del Festival, Jesús Cimarro, a quien entusiasmó la posibilidad de contar con la colaboración de ciudadanos de Mérida (miembros de la Asociación Emérita Antiqua) en el espectáculo." No era una situación habitual encomendar las labores de figuración con un importante componente interpretativo a un solo grupo, pero Emérita Antiqua destacaba por sus rigurosas recreaciones históricas del universo romano. Nos pusimos en contacto con Diego J. Casillas, cabeza visible del grupo, y, a partir de ese momento, se produjo una compenetración absoluta entre los miembros de la Asociación que se apuntaron al proyecto y el equipo de dirección compuesto por quien firma esto, Antonio Gil Martínez (director del coro de ciudadanos) y Jon Bermúdez (director de lucha escénica).  


Como siempre, el objetivo era respetar el monumento, aprovechando sus características como espacio escénico y no taparlo con configuraciones verticales. También, establecer una recreación más o menos libre de la época en la que se desarrolla la obra (Antigua Roma, albores de la República) y apuntar al máximo rigor artístico. En aquel momento se había convertido en algo habitual "actualizar" el repertorio clásico mediante alusiones a la actualidad en el texto y vestir a los personajes con indumentaria anacrónica o directamente contemporánea. Consideramos entonces que ser fiel al momento histórico, tanto en el espíritu como en la letra, podría resultar una opción "innovadora". Al igual que Shakespeare, investigamos las "Vidas Paralelas" de Plutarco, así como los escritos de Tito Livio y Dioniso de Halicarnaso sobre el malogrado protagonista que daba título a la obra. Curiosamente, la rebelión de los ciudadanos ante la carestía de vida y la rapiña del poder financiero, así como la amenaza "separatista" del pueblo volsco planteaban temas que eran reconocibles sin necesidad de introducir "actualizaciones" oportunistas. La versión de Fermín Cabal resultaba cercana, comprensible y conservaba la textura poética de Shakespeare.



El reparto: Elías González (Coriolano), María Luisa Borruel (Volumnia), Quino Díez (Menenio), Francisco Blanco (Claudio Apio), Pablo Bigeriego (Aufidio), Pedro Montero (Sicinio), Elena Sánchez (Valeria), Juan Duarte (Tito Larcio), Francis Lucas (Bruto), Cándido Gómez (Nicanor), Beli Cienfuegos (Adriana), Fernando Nieto (Junio) y Javier Rosado (Tarso, lugarteniente de Aufidio).

Foto: mai saki

El equipo técnico-artístico: Espacio Escénico, Claudio Martin; Diseño de Iluminación, Kiko Planas; Diseño de Vestuario, Cecilia Molano; Caracterización, Pepa Casado; Música, Mariano Lozano-p; Lucha Escénica, Jon Bermúdez; Director del coro de ciudadanos, Antonio Gil Martínez; Realización Audiovisual, Félix Méndez; Diseño de Sonido, Koke Rodríguez; Realización de Vestuario, Luisi Penco y Eulalia Moreno; Fotografía, mai saki; Ayudantes de caracterización, Pilar Brinquete e Isabel Martín; Asistente de dirección durante las representaciones y conductor, Juan Bejarano; Ayudante de Producción, Meme Barrientos; Ayudante de Dirección, Jorge Moraga; Dirección Técnica, Javier Mata; Producción Ejecutiva, Manuela Vázquez y Dirección, Eugenio Amaya.

Foto: mai saki

El espacio escénico diseñado por Claudio Martín, sobrio y minimalista, permitía el movimiento del abultado reparto (más de cincuenta personas en escena) y establecía un maridaje perfecto entre escenario y orchestra mediante unas escalinatas de tan esmerada realización (Talleres El Molino) que los turistas imaginaban que formaban parte del monumento. El diseño de vestuario de Cecilia Molano y la caracterización de Pepa Casado dieron elegante credibilidad a nuestra intención de ofrecer al público "una de romanos". Todo lo anterior, acompañado del siempre delicado y expresivo diseño de iluminación de Kiko Planas, la eficaz y cristalina composición musical de Mariano Lozano, la sutil e impecable sonorización de Koke Rodríguez y la fantástica labor de Manuela Vázquez en la producción ejecutiva, hizo realidad las intenciones del proyecto superando todas las expectativas puestos en el mismo.

Foto: mai saki

Referencias como la teleserie "Roma" y películas como "Espartaco" nos hacían ver que, si las interpretaciones eran creíbles, auténticas y comprometidas, se podía enganchar al público. Escribió Javier García en El Periódico de Extremadura: "Del elenco de actores destacó la interpretación de Elías González, que asume sin complejos su rol de protagonista y transmite al público un sinfín de sentimientos que van de la compasión al odio más profundo. A su vez, María Luisa Borruel brilla en su papel de Volumnia, aportando todo su carisma y carácter a la ambición sin límites del personaje que fuerza a su hijo a ser candidato para cónsul en una campaña que se niega hacer frente a los tribunos del pueblo, y que odiaba desde que tenía uso de razón. Mención especial a Antonio Gil Martínez, que ha conseguido convertir en actores a una treintena de miembros de la Asociación Cultural Emérita Antiqua de Mérida, que forman el coro de ciudadanos y soldados."









Fotos: mai saki

En otras entradas de nuestro blog, redactadas durante el proceso de ensayos y las posteriores representaciones, pueden encontrar impresiones de lo que fue nuestro "Coriolano" en el Festival de Mérida, incluidas las apreciaciones del ayudante de dirección, el genial todoterreno Jorge Moraga. Pinchen en las palabras en negrita. Sin duda fue un desafío dirigir a un grupo tan numeroso, pero la labor se hizo fácil y fluida gracias a un sentimiento compartido: hacer honor al monumento del Teatro Romano escenificando una historia ligada a su génesis que planteaba conflictos universales aún vigentes. Volvemos a la reseña de Javier García en el Periódico de Extremadura: "En definitiva, la cualidad máxima de esta tragedia es su contemporaneidad con el momento de incertidumbre que vive la sociedad...Una obra actual, que trata temas profundamente complejos en lo que se refiere a sentimientos humanos y a los asuntos políticos y morales que trata."

Foto: Jero Morales

Foto: Jero Morales



Tras las representaciones en el Festival de Mérida, "Coriolano" se representó en la Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo, ("Del Coriolano de Amaya cabe resaltar no sólo una interpretación plena de fuerza y rica en matices y una puesta en escena imaginativa, sino la expresa voluntad de resaltar los paralelismos con las crisis política y económica del presente, lo que da al público un sentido claro de la acción, en la que se reconoce plenamente," escribió Javier Dámaso en el digital Último Cero de Valladolid); en Villanueva de la Serena donde Jorge Moraga sustituyó brillantemente a Pedro Montero en el papel de Sicinio y, al año siguiente, en el Teatro Bellas Artes y los teatros romanos de Regina y Medellín. Asimismo, fue candidata a los Premios Max en los apartados de mejor actriz de reparto (María Luisa Borruel), mejor actor de reparto (Quino Díez) y mejor adaptación (Fermín Cabal).



Y con este recuerdo que forma parte de la conmemoración del Treinta Aniversario de Aran Dramática, hacemos un alto en el camino hasta septiembre. Quedan todavía unos cuantos espectáculos por reseñar hasta alcanzar el tiempo presente. Reviviendo nuestra trayectoria refuerza nuestro ímpetu y fortalece nuestra voluntad de perdurar y buscar nuevos desafíos. Si quieren disfrutar de la obra completa tal cual se representó en el Festival de Mérida 2014, pinchen aquí.

Eugenio Amaya

sábado, julio 03, 2021

"Tejas Verdes": el horror


Se acercaba el 30 aniversario del golpe de Estado de Pinochet en Chile y un buen día cayó en manos de Maria Luisa Borruel un artículo de prensa sobre un personaje que había pasado de la militancia activa contra la dictadura a, tras un espeluznante calvario de torturas y degradación al ser capturada por la policía política del régimen golpista, convertirse en delatora colaboracionista y asesora especializada en quebrar la voluntad de los torturados. El artículo fue el germen de "Tejas Verdes", nuestro espectáculo sobre los acontecimientos que sucedieron al derrocamiento de Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. Quien escribe nació en Chile y, mucho antes de los hechos históricos que narra la obra, había emigrado a USA y cursaba estudios de Sociología en la Universidad de California en Berkeley gracias a una beca de mediofondista.


Como le comentaba en 2005 a la periodista Veronica San Juan en la revista Cierto Pez que pueden leer aquí, "...yo viví el golpe de Estado en Berkeley y por supuesto que me conmocionó, a pesar de que no participé en el fervor ni en las turbulencias del gobierno de la Unidad Popular. Mi conciencia política era más bien epidérmica y ecléctica, ligada al movimiento contra la guerra de Vietnam, pero sin una fuerte carga ideológica...Con posterioridad no sentí una gran responsabilidad directa con el tema. Era evidente que ya había suficientes artistas ocupándose de él, mejor cualificados que yo, y que muchos de ellos habían vivido los acontecimientos de primera mano. No obstante, una visita fortuita a la página memoriaviva.com me estremeció. Los testimonios allí recogidos, las cartas personales, los recuerdos, las fotos de los desaparecidos y desaparecidas mirando fijamente a la cámara despertaron en mí el impulso para desarrollar lo que luego terminó siendo la obra "Tejas Verdes", nombre de un centro de detención y torturas de la dictadura pinochetista. Pedimos autorización a los responsables de la web para utilizar su material y empezamos a forjar el proyecto.


Las aventuras creativas más enriquecedoras son las que se desarrollan sin límite de tiempo, sin la espada de Damocles de una fecha de estreno inminente. Así fue con nuestra "Tejas Verdes". Una vez tomada la decisión de "hacer algo", nos propusimos hacerlo a través de un monólogo que no nos sometiera a las servidumbres de depender de otros y plantearlo desde las leyes de la creación y no de la economía. Todo el proceso de preproducción, gestión administrativa y producción ejecutiva estuvo a cargo de Manuela Vázquez. Nos sumergimos con María Luisa en un proceso de investigación que parecía no terminar nunca. Documentales como "La batalla de Chile" de Patricio Guzmán, "La flaca Alejandra" de Carmen Castillo, "El último combate de Salvador Allende" de Patricio Henríquez quien, desde su exilio en Canadá, nos cedió generosamente imágenes de su película para utilizarlas en el espectáculo, los archivos sonoros de Interferencia Secreta que incluían audios de comunicaciones entre golpistas durante el golpe, etc. 




Además del material audiovisual, seleccionamos la bibliografía más representativa de una extensísima oferta que recogía análisis político-geoestratégicos, reseñas periodísticas, testimonios de primera mano, reflexiones literarias y también las apreciaciones del "otro bando", el de los vencedores. Recabamos impresiones de amigos y familiares chilenos con simpatías y experiencias a cada lado de la brecha político-social. Elegimos las referencias de Internet más exhaustivas (nuevamente nos viene a la mente el portal memoriaviva) y nos pusimos a estudiar, tomar notas y elegir el material que pudiera resultar más relevante para el fin que nos proponíamos, la obra de teatro. Y empezaron a aparecer personajes. No uno, varios.




Apenas filtrada la información, se procedió a prescindir de lo accesorio que nos sirvió para tener claros los conceptos políticos y la dimensión humana del enfrentamiento civil que condujo al golpe de Estado. Enviamos la documentación más pertinente a Fermín Cabal, una vez que accediera a convertirse en cómplice de lo que se suponía iba a ser una larga travesía creativa y acordando que todos los personajes que derivaran de la escritura dramática serían interpretados por María Luisa Borruel. Escribe Fermín en el texto de la obra publicado por Ñaque Editora: "La compañía Aran Dramática, de Badajoz (España), que dirigen Eugenio Amaya y María Luisa Borruel, me pidieron una obra que narrara una experiencia de un ser humano bajo tortura, y Eugenio, que nació en Chile, me sugirió que situara allí la acción de la obra. Él mismo me envió, vía email, miles de páginas con informaciones, testimonios, discusiones, etc, sobre estos hechos. Descubrí entonces un fenómeno sorprendente: la dictadura chilena ha generado una enorme masa de información a través de la Red, que constituye, a través de numerosísimos testimonios personales, una interesantísima literatura que desborda el género documental, para deslizarse hacia el testimonio, la memoria e incluso la lírica. Ante ese material, a veces de extraordinaria calidad humana y artística, y siempre conmovedor, he sentido una extraña sensación de ansiedad: ¿qué podría hacer yo para ayudar a esas voces que se esforzaban por hacerse oír...? Y este texto es la respuesta a esa pregunta".

Una vez acordados los personajes que compondrían el relato (Desaparecida, Doctora colaboracionista, Enterradora del Cementerio Gral. de Santiago, Abogada de Pinochet y Delatora), Fermín eligió a "Colorina", una desaparecida, para que sirviera de hilo conductor y, a través de su presencia y ausencia a la que los demás personajes aludían a lo largo de la obra, se fuera construyendo la historia. Mientras Fermín escribía, María Luisa Borruel y quien escribe estas líneas, empezamos a improvisar buscando los modos y maneras de cada personaje, su habla, su comportamiento físico, sus ritmos, sus sentimientos, su aura (en el caso de Colorina), sus motivaciones, justificaciones y mundo emocional e ideológico. Suspendimos los ensayos para preparar y estrenar "Agripina" en el Festival de Mérida en 2002 y luego volvimos a la carga con renovados bríos. Ensayos en el Teatro López de Ayala (gracias, Miguel Murillo) y en la Residencia Universitaria Hernán Cortés (gracias, Emilio Vázquez). 


                        Foto: Félix Méndez


                       Foto: Enrique Rodríguez


A medida que nos iba llegando el texto de Fermín, el trabajo de creación de cada personaje se iba haciendo más específico. Las exigencias emocionales, imaginativas y formales para la actriz eran inmensas. El peligro era sentimentalizar o estereotipar a los personajes, dejarse llevar por lo externo o por las afinidades ideológicas y lo políticamente correcto. Había que encontrar el "tono" justo, la dimensión humana y poética más allá de lo evidente. El texto de Fermín lo conseguía. Poco a poco, María Luisa, también. Decíamos en la entrevista de Cierto Pez: "Siempre hemos apostado por un teatro de impacto o reflexión social, pero sin desdeñar aspectos formales ni caer en el paternalismo ni el panfleto. Lo interesante para nosotros es la experiencia humana, las contradicciones, la zona gris de los comportamientos tanto individuales como colectivos. No queremos adoctrinar pero tampoco hacer la vista gorda a lo que ocurre a nuestro alrededor."


De igual manera había que situar a los espectadores que no estaban familiarizados con los hechos (el público joven) en el contexto histórico adecuado. Aprovechando el material audiovisual que se nos había cedido y los audios a los que habíamos tenido acceso, invitamos a jóvenes creadores de Badajoz con los que habíamos trabajado en "Los Cañones" y otros que se incorporaban al equipo por primera vez, para elaborar proyecciones con un prolijo, paciente, creativo y brillante trabajo de montaje de audio a cargo de Koke Rodríguez. En el montaje de imágenes trabajaron Chema Rojas y José Alberto Martín. Nuestra recordada y querida Victoria Morejón grabó una sonata de violín de Bach que sirvió de música de fondo a un tapiz visual de los desaparecidos. El compositor e intérprete Javato nos cedió una de sus canciones (guitarra, David Carbonell y percusión, Antonio Valdés) para servir de telón de fondo sonoro a una de las proyecciones y nuestro amigo y muchas veces colaborador, el fotógrafo Félix Méndez, aprovechando que estaba en el reparto de "Amloi" (coproducción del Teatro del Silencio, Samarkanda y Karlik) de gira en Chile, nos regaló un reportaje gráfico que, a petición nuestra, había realizado en el Cementerio General de Santiago, lugar de trabajo de uno de los personajes de la obra, la Enterradora (María Luisa y yo pasamos días en el Cementerio Viejo de Badajoz que, a pequeña escala, evocaba las características del de Santiago). Las imágenes de Félix mostraban la estructura clasista de la sociedad chilena, incluso después de la muerte.





Las proyecciones utilizadas al principio del espectáculo y entre cada escena nos servirían también para facilitar el paso de un personaje a otro. Éste era el tiempo del que dispondría María Luisa para cambiarse los detalles de vestuario, retocarse el maquillaje a la vista del público y, lo más importante, colocar el cuerpo, el alma y la voz en el sitio preciso que requería el siguiente personaje a interpretar. Si no hubiéramos dispuesto del tiempo necesario en los ensayos, ésta habría sido una empresa imposible. Se consiguió.

    Foto: Enrique Rodríguez

Un espectáculo teatral es la suma de un esfuerzo colectivo en el que cada componente cumple una función estratégica para aquilatar el resultado final. Como es bien sabido, uno de los componentes fundamentales es la iluminación. Aquí hace su aparición Javi Mata, colaborador desde el año 2000 en casi todos los proyectos de Aran Dramática. La sensibilidad artística y meticulosidad técnica de Javi se adaptaron a la perfección a los requisitos minimalistas del espectáculo. Cada personaje era arropado en su particular deambular por el espacio escénico según las atmósferas requeridas, sin estridencias, delicada y expresivamente.

Foto: Enrique Rodríguez

"Tejas Verdes" se estrenó oficialmente en la Casa de Cultura de Miajadas el 13 de diciembre del 2002. Posteriormente, se representó en el Teatro López de Ayala de Badajoz, la Red de Teatros de Extremadura, el Teatro de la Estación en Zaragoza, la Muestra de Autores Españoles Contemporáneos de Alicante, el Séptimo Encuentro Anual de La Valldigna (Valencia) organizado por el Instituto Internacional del Teatro del Mediterráneo de José Monleón, el Centro de Ocio Contemporáneo (COC) de Badajoz, la Sala Triángulo de Madrid (hoy, teatro del Barrio) y un mes de representaciones en el Teatro La Grada de Madrid. 




On the road: Eugenio Amaya, Koke Rodríguez, María Luisa Borruel y Javi Mata


Una de las preocupaciones de María Luisa era resultar creíble en cuanto al acento chileno. Yo no le servía de mucho puesto que, tras larga ausencia de mi país de nacimiento, mi acento era una especie de híbrido apátrida. María Luisa estudió los documentales y los audios como una posesa y, por lo visto, consiguió lo que se proponía. El eminente crítico de El País, Eduardo Haro Tecglen, en la última crítica que publicó antes de su fallecimiento, escribió: "(El monólogo de Fermín Cabal) está escrito con la vehemencia contenida de este autor y dicho por la actriz chilena María Luisa Borruel...Tiene una voz muy buena para esto, y sus actitudes son comedidas dentro de lo que la tragedia permite. Muy buena actriz." En ABC, Juan Ignacio García Garzón, opinaba: "María Luisa Borruel encarna admirablemente a todos esos personajes que convergen en uno en una interpretación intensa y sin fisuras." En el Heraldo de Aragón, Fernando Andú, decía: "Trabajo interpretativo cuyo éxito radica en asumir de forma convincente a todos y cada uno de los personajes que aparecen de manera que resulten, además de creíbles, sinceros. María Luisa Borruel conmueve y emociona..." Enrique Centeno, uno de los críticos más prestigiosos de su generación (DEP) recogía el efecto del espectáculo en los espectadores. "Al sentimiento del autor y de la actriz, se une la cuidada dirección de Eugenio Amaya. El público no solamente aplaudió insistentemente, sino que salió del espectáculo casi en silencio." Efectivamente, los espectadores manifestaron su parecer en la plataforma Atrápalo.


Elementos a añadir relacionados con esta aventura, fueron la presentación del libro de "Tejas Verdes" editado por Ñaque Editora, ex-librería La Avispa. Tuvo lugar en el sótano bajo el escenario del Teatro López de Ayala con presencia del autor. La presentación corrió a cargo de Miguel Murillo, director del teatro y colega de Fermín Cabal en su faceta de autor dramático. También invitamos al artista pacense y licenciado en Bellas Artes de la Universidad de Salamanca, Juan Ramón Fernández, a realizar una instalación en el emplazamiento donde se presentó el texto. Esta instalación era la expresión artística de las sensaciones que el texto de “Tejas Verdes” produjo tras su lectura al artista pacense. Robert Shaw, adaptador de "Tejas Verdes" al inglés, leyó el texto escrito por la directora francesa Arianne Mnouchkine para el Día Mundial del Teatro. María Luisa, por su parte, leyó un fragmento del texto de Fermín.


El otro elemento, aún más espectacular fue el estreno de la obra en Londres, dirigido por Thea Sharrock y protagonizado por varias actrices que asumirían los distintos papeles de la obra y que recibió excelentes críticas. El texto de "Tejas Verdes" se ha representado por medio mundo en múltiples idiomas. A su vez, Fermín reescribió la obra y dirigió con éxito una nueva versión, estrenada en la Sala Nueve Norte de Madrid.


"Tejas Verdes" surgió del asombro espeluznado ante el terror provocado por una dictadura con apoyo social. En la obra hablan las víctimas y los ejecutores y sus cómplices. Se oyen los argumentos de unos y los padecimientos de otros. Interpretados por la misma actriz que se multiplica y extrae de su bagaje emotivo y expresivo las herramientas emocionales que conmueven al espectador y lo dejan sintiendo y reflexionando en silencio tras la representación. Si quieren ver la obra completa, grabada en el Teatro La Grada de Madrid por Enrique Rodríguez, pinchen aquí.

Eugenio Amaya

viernes, junio 18, 2021

"Agripina": Mujer y Poder

Un año antes de sacar adelante nuestro proyecto "Los Cañones" volvimos por tercera vez al Festival de Teatro Clásico de Mérida. Tras "Electra" y "Medea", considerábamos que podíamos seguir aportando ideas al Festival, tanto en lo que se refería al contenido del espectáculo propuesto como a los ingredientes escénicos del mismo. La idea original surgió al tener conocimiento de la obra "Británico" de Racine estrenada en Londres en la que Diana Rigg interpretaba el personaje de Agripina, madre de Nerón. El personaje nos pareció sugerente y una buena oportunidad de plantear el tema de la mujer y el poder. Agripina, algo desacreditada por los historiadores clásicos Suetonio, Dión Casio y Tácito por su condición femenina y sus rasgos que en los hombres eran considerados dignos de elogio (ambición, sentido de Estado, resolutiva, persona de acción), era una mujer de principios fuertes y muy consciente de que la grandeza de Roma era un objetivo a consolidar y preservar costase lo que costase. Como a las mujeres les estaba vetado el ejercicio directo del poder, Agripina lo hizo a través de su hijo Nerón. Ese era el conflicto principal que plantearía la obra: madre e hijo, al principio unidos por un ideal común, y luego enfrentados cuando el vástago necesitaba volar solo. Reunimos material bibliográfico y se lo entregamos a Fermín Cabal. Un par de viajes a Madrid para sentar las bases dramatúrgicas y nuestro habitual adaptador se dispuso a asumir una obra de temática grecolatina, inédita y surgida de la documentación histórica disponible y de la imaginación del autor.


Fue el primer espectáculo donde, en su fase de creación, intervino el factor
Internet. Empezábamos a hacer nuestros pinitos en la red de redes, sobre todo en busca de información pertinente a nuestros proyectos. La puesta en escena, al igual que en "Electra" y "Medea", se proponía respetar el monumento del Teatro Romano y, en este caso, engrandecerlo a través de proyecciones que contribuyeran a aportar elementos atmosféricos y recrear lo que podrían haber sido las características pictóricas de la fachada en sus momentos de esplendor. No pretendíamos servirnos del monumento para plasmar una sucesión de efectismos visuales. Las proyecciones deberían estar al servicio de la historia y reforzar la narración dramática. ¿A quién acudir? Navegando por internet, dimos con el proyecto Theatron que aplicaba tecnologías multimedia emergentes y modelado de realidad virtual para la recreación de teatros de la antigüedad. Estaba financiado en parte por la Comisión Europea y, entre los miembros de su equipo se encontraba el artista gráfico y escenógrafo canadiense Sean Martin. 


Por correo electrónico nos pusimos en contacto con Sean, le propusimos que se incorporara a nuestro proyecto y aceptó encantado. Jorge Márquez, director del Festival de Mérida, se mostró entusiasmado con el concepto escénico de "Agripina" y nos dio todas las facilidades para reunir las características verticales a escala y los planos de planta del Teatro Romano que enviamos a Sean para que tuviera una información exacta de las dimensiones del monumento. Asimismo, recabamos la colaboración de la Dirección Gral. de la Sociedad de la Información (Carlos Castro) que sufragó dos viajes de Sean a Mérida para que el escenógrafo canadiense contemplase in situ el escenario del Romano y pudiese realizar pruebas con los proyectores suministrados por la empresa de Eric Teunis, especializada en proyecciones de imágenes en grandes emplazamientos monumentales.


Sean, fallecido el año pasado, se mostró un colaborador riguroso, entregado y entusiasta. Recordamos su sentido del humor y su disposición permanente a revisar el trabajo realizado, mejorarlo, afinar los detalles y disfrutar con los logros propios y ajenos. La Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, a través del director general Hernán Cortés, tuvo el detalle de homenajear a Sean la noche del estreno haciéndole entrega, en un acto oficial del Peristilo del Teatro Romano, de un libro sobre el patrimonio histórico-artístico extremeño. A su vez, Sean retribuyó el gesto haciendo entrega al director general de un libro sobre la ciudad de Calgary que llevaba aparejado el nombramiento de Hernán Cortés como "ciudadano honorable" por parte de las autoridades municipales de la ciudad canadiense. Rest in peace, Sean.



Otro ingrediente escénico del proyecto fue la incorporación de un elenco de pantomimos para reflejar la especial relación de Nerón con las bellas artes y el teatro. ¿Y quién mejor para hacerse cargo de este apartado que el discípulo de Marcel Marceau, Étienne Decroux y Ariane Mnouchkine, Mauricio Celedón? Tras colaborar con nosotros en "Medea" haciéndose cargo del coro de bailarinas, encargamos a Mauricio la dirección del coro de pantomimos compuesto por artistas de su compañía Teatro del Silencio (Axel Jodorowski y Claire Joinet) e intérpretes extremeños (Esteban G. Ballesteros, Chema Pizarro, Russell York, Santi Senso...) a los que se sumaría Cristina D. Silveira como coreógrafa y bailarina. 


El resto del equipo técnico-artístico estaría formado por Kiko Planas (iluminación); Xavi Mata (coordinación técnica); Mariano Lozano (música); Cecilia Molano (diseño de vestuario); Pepa Casado (caracterización); Luisi Penco (realización de vestuario); David Pérez Hernando y Manuela Vázquez (producción); Emilia Valares (ayudante de dirección) y quien firma en la dirección. El reparto lo integraron María Luisa Borruel (Agripina); José Antonio Lucía (Nerón); Alberto de Miguel (Séneca); Cándido Gómez (emperador Claudio); Amparo Morquecho (Octavia y Popea); Francisco Blanco (Burro); Fernando Ramos (Narciso) y José María Galavís (Británico). 


Nuevamente, al igual que en "Medea" y "Electra", nos propusimos utilizar la totalidad de la escena fusionando escenario y orchestra a través de una plataforma funcional que permitiera un diálogo fluido entre ambos espacios. Es preciso recordar que aún no se había institucionalizado la utilización de microfonía para amplificar a los intérpretes. Actores y actrices actuaban a viva voz, aprovechando la excelente acústica del Teatro Romano. Claro que para eso, los intérpretes tenían que estar capacitados y todos los miembros del reparto lo estaban. Llegamos a descubrir que se podía proyectar la voz contra las hendiduras de la fachada y hablar de espaldas, así como impulsar los parlamentos contra el suelo de la orchestra para amplificar las voces. Era necesario que los actores sostuvieran las escenas a dos, acercándose y alejándose en virtud de sus intenciones, motivaciones y la complejidad emocional de sus personajes en el fragor de sus respectivos conflictos. A veces, a treinta metros de distancia y en un tono que no resultara declamatorio ni artificial, sino auténtico y creíble. Debo decir que lo consiguieron. Así lo entendió el público y la crítica. En el Periódico de Extremadura se pudo leer: "Un gran espectáculo no lo hace el montaje o el decorado, sino que son los actores los que tienen que convencer al público y transmitirle lo más íntimo y profundo de las vidas de los personajes que interpretan. La mayor virtud de la representación fue la inteligibilidad de los actores y la comprensión de la historia a través de los personajes."



Como hemos dicho, todo el reparto estuvo inspirado y convincente. No obstante, es de justicia una mención aparte: el trabajo de María Luisa Borruel desplegando una energía que parecía que el escenario del Romano se le quedaba pequeño, transmitiendo la complejidad de Agripina, mujer de Estado con todas las letras llegando incluso a ordenar el asesinato de quienes se interponían en su camino que no era otro que la defensa de la grandeza de Roma, madre abnegada, solícita e inmisericorde. Un trabajo de artista de la interpretación único y excepcional. 


José Antonio Lucía se entregó en cuerpo y alma a humanizar un personaje estigmatizado por la historia, imprevisible y perturbador, navegando entre sus contradicciones con soltura de gran actor. Y la auténtica sorpresa: Cándido Gómez, en el papel del emperador Claudio. Todavía recuerdo el asombro del jefe de sala del Teatro Romano que no daba crédito a que el comediante de la
Candi 2 Banda fuese el mismo actor dramático que tenía ante sus ojos. Un recuerdo para Alberto de Miguel en el papel de Séneca. Ya no está entre nosotros. Triste pérdida. Recordamos su dedicación y seriedad. DEP, Alberto. El resto del reparto, como decíamos antes, mantuvo con rigor y talento la credibilidad de la historia (Amparo Morquecho, en su doble papel de la sufrida Octavia y la despampanante Popea, amante de Nerón; José María Galavís, como el hijo legítimo y desafortunado rival de Nerón; Francisco Blanco, militar leal e insigne y Fernando Ramos, malogrado asesor de Claudio). Todos brillaron y dieron credibilidad a sus personajes.


Y, ahora, los pantomimos: sencillamente, geniales. El trabajo de Celedón aportó al espectáculo fuerza, magia y poesía escénica. Así lo interpretó el público premiando algunas de sus intervenciones con aplausos durante la obra. Impresionante Axel Jodorowsky en el papel de Paris, el actor, cómplice de Nerón y asesino de Agripina. Estremecedores, Esteban G. Ballesteros como verdugo y Santi Senso, como torturado en una de las escenas más espeluznantes del espectáculo. Todo ello, electrizante e hipnótico, un trabajo sólidamente reforzado por la música de Mariano Lozano, la iluminación de Kiko Planas, el vestuario y caracterización de Cecilia Molano y Pepa Casado, respectivamente.









"Agripina" (haciendo click aquí podéis ver videos de la representación. La calidad no es muy buena, pero se puede uno hacer una idea de lo que fue la experiencia), fue el espectáculo que más espectadores atrajo en la edición del Festival de Teatro Clásico de Mérida en 2002. La obra de Fermín Cabal planteaba temas que resultaban cercanos y reconocibles sin caer en estereotipos ni pseudoactualizaciones. No eran necesarios para que el público se identificara con el drama vivido por los personajes y reconociera en los conflictos planteados la ardiente actualidad de lo universal.  No volveríamos al Festival de Mérida hasta la siguiente década con "Coriolano", pero esa es otra historia. 

Eugenio Amaya