viernes, agosto 02, 2019

Érase una vez en el Teatro Fígaro...agradecimientos

Era un riesgo y, en cierta forma, una osadía. Afrontar la versión escénica de "La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa Montero no era un proyecto más, de los que se acometen para mantener la actividad de una de tantas compañías teatrales que pueblan el panorama nacional de las artes escénicas. Claro que Rosa Montero tiene "cartel", pero si el tiro sale por la culata, no hay quien lo salve.



Afortunadamente, no sólo hemos salido indemnes, sino que hemos conectado muy bien con el público, la autora está contenta y las críticas han sido positivas. Y, pensándolo bien, no es casualidad. Alguien dijo que "en teatro, si ha habido trabajo, acaba notándose". Y el trabajo creativo y de producción ha sido intenso, profesional y fluido. Desde la protagonista, María Luisa Borruel a la productora ejecutiva, Manuela Vázquez, pasando por la totalidad del equipo técnico-artístico, colaboradores asiduos de Aran Dramática a lo largo de los años, han aportado algo más que solvencia profesional como si, desde el principio, desde los primeros ensayos a los que iban asistiendo, sintieran que estábamos sumergidos en una experiencia especial. Y, aunque no proceda y resulte anecdótico, es justo destacar que la totalidad de quienes han sido responsables del éxito obtenido, son extremeños de nacimiento o adopción y desarrollan su actividad profesional en la región. A todos y todas, mi agradecimiento y enhorabuena.

Eugenio Amaya

jueves, junio 13, 2019

La intimidad como espectáculo

                                                   Foto: Félix Méndez

Al leer por primera vez el libro de Rosa Montero, "La ridícula idea de no volver a verte", lo primero que llama la atención es la cercanía, directa, poética y sin artificios, que la autora establece con el lector. Luego, aparece el refinado discurrir de los temas tratados: la peripecia vital de Marie Curie, su tenacidad vocacional, su lucha pertinaz contra el statu quo masculino...y la pérdida del ser amado. Aquí, Rosa Montero, siempre reacia a hacer de su producción literaria un elemento autobiográfico, comparte con el lector sentimientos y reflexiones que convierten el libro en una experiencia arquetípica, de las que conmueven, consuelan y no se olvidan.

Trasladar la densidad emocional y narrativa de "La ridícula idea..." al escenario era un riesgo, un desafío apto para inconscientes, pero se intuía que, si el empeño daba los frutos deseados, podría convertirse en un hecho único en el panorama teatral contemporáneo de nuestro país: convertir la cercanía e intimidad en un espectáculo alejado de estridencias y recursos al uso. Y, así, nos embarcamos en una travesía hacia un territorio desconocido, ilusionados y expectantes. Primero, estaba conseguir un texto teatral que reflejara fielmente, al pie de la letra, la esencia del libro. La dramaturgia consistía en elegir, renunciar y sintetizar manteniendo a la autora al corriente de las evoluciones. Afortunadamente, el proceso fue fluido y orgánico. Hubo respeto mutuo, armonía y buen entendimiento, lo cual no siempre ocurre con los autores vivos. Luego, una vez aprobada la dramaturgia por las partes implicadas, arrancó el proceso de ensayos y la palabra escrita se hizo carne y hueso en manos de la actriz María Luisa Borruel. Y, aquí, hay que hacer un punto y aparte.



María Luisa, es una actriz formada con eminentes maestros de la interpretación, Martín Adjemian y Dominic de Fazio que, a lo largo de su trayectoria, ha destacado por su dominio de recursos expresivos, haciendo fácil lo difícil, contagiando al público de emociones variopintas. El escenario es su hábitat natural. Como decíamos, el reto era ser fiel al espíritu del libro y hacer de la intimidad una experiencia teatral intensa y cercana, alejada de artificios y de las inyecciones de adrenalina con las que, habitualmente, se intenta captar el interés de los espectadores. Construir un relato escénico armónico, evitando rupturas y cortes abruptos entre los distintos componentes del hilo conductor. A esto, aparte de la excelencia artística de la actriz, han contribuido las delicadas aportaciones del equipo técnico-artístico: el espacio escénico de Claudio Martín, el diseño de iluminación de Xavi Mata, la música de Oscar López Plaza, la caracterización de Pepa Casado, las videoproyecciones de Alex Pachón, la precisión técnica de Koke Rodríguez, el apoyo metódico de Jorge Moraga, ayudante de dirección y diseñador del cartel y, cómo no, el apuntalamiento permanente de Manuela Vázquez en la producción ejecutiva.


                                       Foto: Félix Méndez

El balance provisional es muy satisfactorio. Tras los preestrenos en la Casa de la Cultura Luis Landero de Alburquerque y el Teatro López de Ayala de Badajoz, las representaciones en el Teatro Fígaro de Madrid han sido premiadas con la aprobación del público. Los espectadores nos lo comentan a la salida de cada función y resaltan lo especial que resulta compartir esta experiencia teatral de intimidad y cercanía. En este sentido, la calidad literaria del texto de Rosa Montero ha encontrado una oficiante respetuosa y tremendamente empática en María Luisa Borruel. Era un reto y, sin bajar la guardia, lo mantenemos vivo en cada representación. Estaremos en el Teatro Fígaro todos los martes de junio y los lunes de julio. Las emociones, el canto a la vida, la aceptación de la pérdida y el buen teatro están garantizados.

Eugenio Amaya
Aran Dramática



miércoles, abril 17, 2019

Tras el preestreno de "La ridícula idea..." en Alburquerque


En teatro, como en todas las cosas de la vida, siempre llega el día en que has de hacer frente a las consecuencias de tus actos. En este caso, el preestreno en Alburquerque de la versión escénica que Aran Dramática ha realizado del hermoso libro de Rosa Montero, "La ridícula idea de no volver a verte". 59 días de ensayos y meticulosos preparativos a lo largo de todo un año para desembarcar en la Casa de Cultura Luis Landero y encontrarse con el público en presencia de la autora del libro. Podemos decir con alivio y satisfacción contenida (éste sólo ha sido el inicio del viaje) que salimos airosos...y contentos porque, siendo conscientes de que la perfección no existe, hay que saber disfrutar de los logros y, sin bajar la guardia, recrearse gozosamente en la experiencia vivida. Fusión relajada y profesional entre los miembros del equipo de Aran Dramática y nuestros anfitriones de la Casa de Cultura Luis Landero capitaneados por Angela Robles. Y ahora, a seguir ensayando y preparar las representaciones futuras en el Teatro Fígaro de Madrid, el Teatro López de Ayala de Badajoz y lo que venga después. El teatro es un arte vivo y nunca deja uno de perseguir lo inalcanzable.

domingo, abril 07, 2019

Aran Dramática presenta la versión escénica del libro de Rosa Montero "La ridícula idea de no volver a verte"


Aran Dramática presenta la versión escénica del libro de Rosa Montero “La ridícula idea de no volver a verte”, protagonizada por María Luisa Borruel con dirección y dramaturgia de Eugenio Amaya. 

Se puede leer en la página web de Rosa Montero: "Cuando Rosa Montero leyó el maravilloso diario que Marie Curie comenzó tras la muerte de su esposo, y que se incluye al final de este libro, sintió que la historia de esa mujer fascinante que se enfrentó a su época le llenaba la cabeza de ideas y emociones. 'La ridícula idea de no volver a verte' nació de ese incendio de palabras, de ese vertiginoso torbellino. Al hilo de la extraordinaria trayectoria de Curie, Rosa Montero construye una narración a medio camino entre el recuerdo personal y la memoria de todos, entre el análisis de nuestra época y la evocación íntima. Son páginas que hablan de la superación del dolor, de las relaciones entre hombres y mujeres, del esplendor del sexo, de la buena muerte y de la bella vida, de la ciencia y de la ignorancia, de la fuerza salvadora de la literatura y de la sabiduría de quienes aprenden a disfrutar de la existencia con plenitud y con ligereza.
Vivo, libérrimo y original, este libro inclasificable incluye fotos, remembranzas, amistades y anécdotas que transmiten el primitivo placer de escuchar buenas historias. Un texto auténtico, emocionante y cómplice..."
La versión escénica respeta el espíritu y la letra del material original, buceando en lo más esencial del texto escrito por Rosa Montero, sintetizándolo para el buen desarrollo de su adaptación a la escena, contando con el talento interpretativo de la protagonista, María Luisa Borruel y el habitual buen hacer del director y dramaturgo, Eugenio Amaya.

La puesta en escena se propone crear una atmósfera que envuelva al público y lo haga partícipe cercano de una historia esencial sobre la condición humana. Un espacio escénico elegante y poético, el lugar de creación de la escritora-protagonista, diseñado por Claudio Martín en el que la iluminación de Xavi Mata creará con su habitual sensibilidad los distintos climas que transitará la narración, fusionándose con las evocadoras y sutiles proyecciones de Alex Pachón. La música original del compositor Oscar López Plaza aportará un discreto y sensible acompañamiento a las distintas atmósferas. Pepa Casado diseñará la sencilla y expresiva caracterización del personaje de La Escritora. Koke Rodríguez, colaborador de Aran Dramática desde hace ya quince años, garantizará la limpieza técnica del espectáculo. Félix Méndez recogerá con su proverbial sensibilidad y buen ojo de fotógrafo para el teatro las imágenes del espectáculo. Jorge Moraga, en su séptima colaboración con Eugenio Amaya, continuará siendo un baluarte de creatividad y buena organización en sus tareas de ayudante de dirección. Además, ha realizado el diseño del cartel. Manuela Vázquez, excelente profesional donde las haya, tendrá a su cargo todo el desarrollo del proyecto desde la producción ejecutiva y garantizará, como ya ha hecho en sus veinticinco años de actividad en Aran Dramática, que “La ridícula idea de no volver a verte” llegue a buen puerto y sea el éxito profesional y artístico que todos esperamos.

El preestreno de "La ridícula idea de no volver a verte", tendrá lugar en la Casa de Cultura Luis Landero de Alburquerque el domingo, 14 de abril, a las 20h. Posteriormente se representará en el Teatro Fígaro de Madrid y el Teatro López de Ayala de Badajoz.

domingo, marzo 18, 2018

"Soy un Triunfador", el bautismo de fuego de Jorge Moraga


Amor al riesgo, campechanía, sinceridad, inteligencia, hondura y un irrefrenable deseo de aprender, de mejorar, de buscar la excelencia sin "postureo" ni alharacas, son características de este polifacético talento surgido de las entrañas de Villanueva de la Serena...y me quedo corto. Jorge Moraga se ha estrenado como autor teatral y actor protagonista con "Soy un triunfador" en la Sala Aftasí de Badajoz el pasado viernes, 16 de marzo. Fecha señalada que quedará para los anales de las artes escénicas extremeñas. Y no es una hipérbole. Jorge, siempre discretamente apuntalando y orientando desde su papel de ayudante de dirección con Aran Dramática, ha puesto en todo momento su talento al servicio de los demás y ya era hora de que asumiera el protagonismo que el destino le tenía reservado. Y brilló, brilló con luz propia.

Para un director de escena, trabajar y crear en un clima de juego, entrega y rigor es un regalo de los dioses. Así ha sido el proceso de ensayos. A lo largo de veinticuatro días esparcidos durante dos meses exactos, Jorge y quien firma estas palabras, se han encerrado en la Residencia Universitaria Hernán Cortés para dar forma a este hallazgo de la dramaturgia extremeña contemporánea. El texto surge del cortometraje "Yo soy un triunfador", realizado en 2012, Premio a la Mejor Interpretación en el Festival de Cine Express de Badajoz. El personaje daba para más. Y así nos reunimos con Jorge para indagar en la biografía del "triunfador", desentrañar sus conflictos íntimos, las circunstancias vitales detrás de la fachada...y Jorge se puso a ello. Y así pasaron los años, los proyectos, los dictados de las responsabilidades propias y ajenas hasta que, por fin, encontramos un hueco para hincar el diente al brillante texto madurado a lo largo del tiempo.



"Hay que ayudarse las personas" es uno de los lemas del Triunfador y nunca mejor aplicado que en la fase de ensayos de la obra estrenada en la Aftasí. Compenetración máxima, hambre por descubrir y profundizar, buscar la fusión armónica de voz, gesto y movimiento, escalonar las sorpresas, modular los ritmos, los desplazamientos, permitir que surja la emoción verdadera sin violentarla y, sobre todo, establecer el código de complicidad con el público que, en la sala de ensayos, era inexistente, pero recurrimos a trucos, "trucos de triunfador", y así el barco recorrió la travesía creativa y llegó a buen puerto. Un viaje placentero donde los haya. Bienvenido a los escenarios, Jorge Moraga. A partir de ahora, a disfrutar con este regalo que nos hemos dado. Eres un bailón...

Eugenio Amaya

miércoles, noviembre 16, 2016

Ya hemos parido. Tras el estreno de "La Torre"


Se sabe que el teatro es efímero. Toda representación es única e irrepetible y los estrenos, más porque es el momento en que se comparece por vez primera ante el pelotón de fusilamiento. Al menos, así es como me siento cada vez que estreno, un trámite de obligado cumplimiento al que se suele asistir acompañado de amigos y familiares en el patio de butacas. A veces, ellos son los críticos más acérrimos, pero también es cierto que hacen de paño de lágrimas o admiradores entusiastas, según sea el caso. Anoche, "La Torre", escrita por quien firma, dirigida por Jorge Moraga y protagonizada por Quino Díez y Cándido Gómez, se puso de largo en el Teatro López de Ayala de Badajoz. Pasamos la prueba, lo cual no es moco de pavo. Ya sabemos que la perfección no existe, sobre todo para los perfeccionistas que conforman el equipo de Aran Dramática en este proyecto, pero la sensación generalizada tras los saludos ante el público, finalizada la representación, era una mezcla de satisfacción y alivio sin dejar de mantener el estado de alerta.

"Nos salió mejor en Villanueva", comentaban los actores, cerveza en mano, en El Aldeano, el mesón situado junto a la zona de carga-descarga del López. Se referían al preestreno del pasado viernes. "Pues, a mí me gustó más esta noche que en Villanueva", apuntaba un espectador-amigo que repetía función sin que nadie le hubiera obligado. Una espectadora irradia cara de satisfacción: "A mí me ha gustado mucho la luz y el efecto final es buenísimo". "Bueno, al menos la iluminación está bien, me alegro por Javi Mata", piensa el autor mientras agradece el comentario. "Sentimientos encontrados", concluía el novel director Jorge Moraga que, por fin, se quita el lastre de la presión de encima y puede ahora dedicarse a pulir detalles sin distracciones. "Tengo que cortar y modificar algunos diálogos demasiado cargados de información. Hay que aligerar", le comentaba el autor al joven director. "Tranquilo, vamos a rodarla en los próximos bolos. Te vienes al último y ya decidimos", le tranquiliza el joven pupilo-director de escena. 



Y, así sucesivamente. El autor tiene la costumbre de consultar a compañeros de profesión de los que se fía, sana costumbre fiarse de los compañeros de profesión, tras todo estreno. "Así, sin anestesia. Dime, qué te ha parecido", le pregunta a José Vicente Moirón, acosándolo contra la fachada del teatro. "Está muy bien, Eugenio. Sólo dos cositas, algunos parlamentos son demasiado explicativos y, a veces, los actores están demasiado estáticos, pero me ha gustado mucho. El texto es buenísimo y la dirección de Jorge, 'chapeau'", concluye Jose, amablemente. Miguel Murillo, autor-director del Teatro López de Ayala y compañero en muchas lides, se extiende en comentarios laudatorios y nos proporciona a autor, director y actores sabios consejos para mejorar el montaje "al que auguro larga vida", afirma. Las piezas van encajando. Empezamos la siguiente fase gracias a los bolos de la Diputación de Badajoz y los aprovecharemos para rodar la obra, corregir fallos y hacerla crecer. Es la ley del teatro y a ella nos debemos.

Finalmente, es un orgullo haber introducido en el panorama teatral extremeño y nacional a un nuevo director de escena. Jorge Moraga, lleva ya varias peripecias teatrales con nosotros en calidad de ayudante de dirección. Ha aceptado un reto difícil para iniciarse como director. Gracias a él, "La Torre" brilla, se hace creíble y nos descubre "un universo potente que provoca sensaciones en el espectador", en palabras de Murillo. Era el objetivo y Jorge lo ha cumplido con matrícula de honor. Quino y Candi, los dos veteranos que mantienen la obra viva durante su hora y cuarto de duración, la defienden con honestidad y talento. Gracias a todos y todas. La maquinaria que forma todo el equipo de "La Torre" ha funcionado de manera óptima y estoy seguro que programadores y público nos recompensarán.

Eugenio Amaya



sábado, noviembre 12, 2016

Llegó la hora. Estreno de "La Torre" en Badajoz



Llegó la hora de la verdad. El martes, 15 de noviembre, a las 21h en el Teatro López de Ayala de Badajoz, nuestro último proyecto deja de ser proyecto y se convierte en realidad. "La Torre", escrita por Eugenio Amaya, protagonizada por Quino Díez y Cándido Gómez y dirigida por Jorge Moraga, se muda de la sala de ensayos al escenario. Momento largamente anhelado y doblemente temido. Es lo que pasa cuando se comparece ante el público, juez insobornable y destinatario de todas nuestras expectativas. Anoche, en el preestreno que tuvo lugar en el Teatro Las Vegas de Villanueva de la Serena, los miembros del equipo suspiraron aliviados tras la ovación de los espectadores al final de la representación. Superada la primera prueba, llega la del estreno oficial. 

¡Ay, los estrenos! Primera interrogante: ¿vendrá el público? ¿Cómo va la venta de entradas? "Es que nos la jugamos. Vamos a taquilla," reflexionan en voz alta María Luisa Borruel, cofundadora de Aran Dramática, y Manuela Vázquez, productora ejecutiva. "Tengo tres páginas de notas del preestreno", comenta Jorge Moraga que él si se la juega. Tras tres ayudantías de dirección con la compañía ("Anomia", coproducción con el Centro Dramático Nacional, "Coriolano", coproducción con el Festival de Mérida y "En Familia", estrenada en el Festival de Teatro de Badajoz, Edición del 2015), Jorge debuta como director de escena. 



No hay parapeto. Jorge es el último responsable. Algún día tenía que llegar el momento de escalar el peldaño definitivo. Y no ha sido casualidad ni generosidad del destino y/o los responsables de Aran Dramática. Jorge se ha ganado a pulso esta oportunidad. Quienes han compartido con él los procesos creativos de las tres producciones antes mencionadas más el "Marco Aurelio" de Agustín Muñoz Sanz, dirigida por Eugenio Amaya, coproducción de Teatrapo y el Festival de Mérida el pasado verano, en el que Jorge volvió a ejercer de ayudante de dirección, lo saben muy bien. Rigor, talento, imaginación, discreción, eficacia, entusiasmo y compañerismo son algunos de los atributos que le han hecho merecedor de este giro en su carrera profesional, porque es una carrera, ¿no? El próximo martes es su primera etapa reina. De ahí, los nervios que Jorge controla muy bien para no contaminar el proceso creativo. Además, ha diseñado el cartel de la obra, lo cual siempre relaja un poco. 

"La Torre" es una obra de dos personajes sobre la mitomanía de la pasada burbuja inmobiliaria, entre otras cosas. Humanos, demasiado humanos, son Márquez y Pérez, interpretados por Quino Díez y Cándido Gómez, respectivamente. El duelo actoral está servido. Estos dos grandes actores son el aliciente máximo. Sin su inteligencia interpretativa, garra y expresividad, el edificio se viene abajo. No hay dónde esconderse. Están en escena todo el tiempo. Dificultad extrema que nos regala el llamado "teatro de texto". Los dos veteranos son conscientes de ello y echan el resto. Entrega absoluta.


El teatro no sólo es lo que ven los espectadores el día de la representación. Entre bambalinas hay todo un equipo que arropa y garantiza que las cosas se hagan como se debe. Manuela Vázquez, producción ejecutiva y multitareas (23 años con Aran Dramática, lo que ya es decir); Javier Mata (diseño de iluminación), compañero de viaje de Aran Dramática desde hace más de una década; Claudio Martín (espacio escénico), colaborador con nosotros, tanto al principio de nuestra trayectoria como en el rabioso presente; Pepa Casado (caracterización) que nunca falta a una cita y está ahí, tanto en los retos complicados como en las propuestas "sencillitas"; Koke Rodríguez (sonido) que no se ha bajado del barco de las colaboraciones con Arán desde "Tejas Verdes"; Pedro Martín-Romo (composición musical) primera colaboración con Aran Dramática; Manuel Torres que inmortalizó el proceso de ensayos con sus fotos; Esmeralda Alonso, trasladando su rigor científico a la ayudantía de dirección y, finalmente, María Luisa Borruel, sobrevolando la peripecia desde las alturas y de los ires y venires al banco. Todos han llevado el barco a buen puerto y son partícipes de los aplausos que, seguro, nos obsequiarán los amantes del teatro que acudan al estreno.

Como autor, me siento tranquilo y optimista y no es porque sea un desaprensivo. Si ha habido trabajo, seguro que se nota y lo ha habido, se los puedo garantizar. No sólo trabajo, sino intensidad creativa, compromiso y dedicación. No se puede pedir más. Ahora sólo falta que se anime la taquilla y que el próximo martes, el patio de butacas del López de Ayala, refleje el interés de nuestra ciudad por la cultura como hecho relevante de toda actividad ciudadana. Lo hemos hecho para vosotros, espectadores, y somos conscientes de nuestra responsabilidad. No les defraudaremos.

Eugenio Amaya